jueves, 18 de octubre de 2012

"ME DUELES, MICHOACÁN"



“ME DUELES, MICHOACÁN”

Hoy ante el desorden, la violencia y la anarquía como medio de expresión, como parte de una cultura de protesta común y arraigada… desesperada, a la que históricamente se ha postergado la solución a los problemas y embalsamado artificialmente las profundas heridas sociales. Una opción ya superada, anquilosada…pero hoy presente como un reflejo de la dolorosa transición de un pueblo que no puede ni se anima a mirar libremente a la modernidad y al futuro por la gran cantidad de prejuicios, afrentas...miedos…cobardías, tengo que decirte: Me dueles Michoacán…

Me duele ver la miseria de tus hijos que ante la falta de opciones, no tienen más remedio que huir en busca de nuevos horizontes y de oportunidades que en su propia tierra, les han sido negadas.

Me duele la pobreza humana de los manipulados y acarreados…de los ciegamente ideologizados…de los violentos, de los vividores.

Me duele toparme con la cerrazón de muchos de los tuyos y que no tengamos la capacidad de abrazar la esperanza de un proyecto común y de un futuro mejor.

Me duele también el derramamiento de sangre, la división, el encono y el conflicto permanente entre los propios michoacanos… el sistema de presión y autodestrucción de dañarnos a nosotros mismos…me duele el paternalismo y el nulo interés por desterrarlo.

Me duele pensar en el daño y ejemplo para tus generaciones futuras…en su preparación…cuando muchos de sus responsables han abdicado de su noble e importantísima labor.

Me duele observar como muchas de tus instituciones –casi todas fruto de grandes proezas históricas- se debaten en franca agonía por la pérdida de referentes  y de claridad y nobleza de sus fines…o se han quedado ancladas al pasado.

Me duele constatar la falta de generosidad, de visión, de independencia y de magnanimidad de muchos que pudieran marcar la diferencia.

Me duele tener que justificar o minimizar tu prestigio –o desprestigio- doquiera que voy…

Me duele ver la desilusión, el conformismo…el estancamiento en la gloria pasada sin asumir el riesgo y el compromiso por las futuras…

Me duele percatarme de que la pluralidad –antes riqueza distintiva de tu pueblo- se ha ido convirtiendo en un pluralismo informe y faccioso…politizado… abusivo, donde cada quien exige lo que quiere, como quiere… con razón o sin ella, sin reparar en los demás. Donde se apuesta al fracaso y naufragio de lo ajeno…

Me duele pensar en la grandeza de tu origen y de tu destino y… en la mediocridad de tu presente… ¡Me duele la ausencia de gigantes!…

Me duele la insensibilidad y falta de nobleza de muchos de tus gobernantes que no han comprendido el honor y la responsabilidad que implica el servirte. Que desaprovechando la oportunidad de cambiar la historia han preferido de forma cobarde y traicionera privilegiar sus propios intereses o que no han demostrado tener la altura de miras y la magnanimidad suficiente para honrar su alto compromiso.

Me duele pensar que pueda llegar un día en que las futuras generaciones no sientan orgullo de ti…que no representes nada para ellos…y eso, si no hacemos algo y pronto, no se ve tan lejano.

Me duele pensar que no estemos a la altura de lo que la solución a tus profundos y ancestrales problemas reclama. Me duele pensar que no tengamos la valentía y la verticalidad de asumirlos como propios.

Pero… lo que más me duele es pensar que los que hoy podemos hacer algo, tengamos miedo o hayamos perdido la ilusión por rescatar tu nombre… tu dignidad y al mismo tiempo la nuestra…y dejemos pasar como una mera queja el compromiso de tu causa.

¡Me duele porque te quiero y creo en ti Michoacán!

 

http://agcussi.blogspot.com


miércoles, 10 de octubre de 2012

"HOY MÁS QUE NUNCA..SER PROTAGONISTAS"



“HOY  MÁS QUE NUNCA…SER PROTAGONISTAS”

Llevo varias semanas “rumiando” algunas ideas sobre cuál es –o cuál debiera ser-  nuestro papel y respuesta como ciudadanos frente a la actual crisis política y financiera que vive Michoacán. He compartido contigo en las últimas entregas que la solución no podemos esperarla solo de las autoridades y mucho menos podemos “bajar la cortina” justificando la desilusión por todo lo que va mal.

Reconozco que existe en el ambiente una renuncia tácita a contribuir a la vida social y política, una cierta tendencia que relaciona el ejercicio de la política como algo indigno, despreciable o que ensucia hasta al mejor intencionado… al contrario, frente a la difícil situación del estado, se requiere una mayor decisión y valentía para acometer los desafíos que tenemos encima.

Cada día me convenzo más que como ciudadanos tenemos una seria y grave responsabilidad para contribuir a que la sociedad alcance mayor justicia, igualdad, libertad, orden público y paz… Tenemos obligación de conocer nuestros derechos y nuestras obligaciones…y de hacerlas cumplir… derecho y deber de participar.

No podemos abdicar de participar en política, entendiéndola en su sentido amplio, es decir, como toda actividad económica, social, legislativa, administrativa y cultural que tenga como objetivo la promoción del bien común. Es tarea netamente ciudadana el dotarla de sentido, referenciarla de nueva cuenta a los principios de la persona, revalorizarla como una actitud que reclama la más grande coherencia…la propia…esa que genera autoridad y que responde con congruencia frente a posiciones acomodaticias…la única que puede restituir la  finalidad de la acción política en términos de servicio.

No podemos cruzarnos de brazos cuando se relega a los ciudadanos fuera de la vida pública y se nos impide participar de manera efectiva en temas como la educación o la cultura…cuando pretendemos responsabilizarnos y recuperar los fueros que solamente fueron encargados… derechos que no los son de los políticos sino de los ciudadanos, y que a nosotros corresponde ejercitarlos. Gran paradoja, los ciudadanos excluidos de la escena pública, por quienes teóricamente –y nada más en ese plano- son representados.

Para cambiar no bastan los buenos deseos y las puras intenciones, el auténtico progreso social requiere ante todo un cambio de nosotros como ciudadanos…cambio que solo se dará uno a uno, paso a paso…para después obligar el cambio del sistema y de sus instituciones.

Sería insuficiente un mero compromiso ciudadano que busque transformar las estructuras, se requiere de un cambio cultural en la base misma e íntima de la sociedad…ese cambio personal. Romper paradigmas… inercias…vencer la propia comodidad.

El compromiso ciudadano que hoy se requiere implica fortaleza y valentía…generosidad con el tiempo y con nuestros demás recursos. Requiere que nos movamos, y que movamos a otros… y eso solo será posible en la medida en que tengamos un compromiso y aportemos… que arrastremos con el propio testimonio y ejemplo. No valen discursos ni arengas…

Hoy más que nunca la responsabilidad pública de los ciudadanos nos obliga a salir de nuestro pequeño mundo privado, de nuestra zona de confort… Michoacán lo requiere pues somos corresponsables del bien común.

¿Qué encontraremos resistencia?...por supuesto… ¿Qué no somos profesionales de la política y poco conocemos de ese mundo?... ¡afortunadamente!, aunque hay que empaparse con el mínimo de conocimiento que nos permita hacer crítica seria y constructiva… positiva… que tanta falta hace. Es momento de sumar, de encontrar las coincidencias… ¿Qué implica nuevas responsabilidades?... ¡claro!, y además es indispensable  vencer el miedo al compromiso y aventurarse a la cosa pública con el ánimo de conservar siempre la identidad ciudadana, eso que cada quien distingue como sus propios “irrenunciables”.

El reto es hacer frente a la realidad imperante. Intentar cambiarla, mejorarla…aportar. Sin duda habrá choques por contrastes, ante ello se precisa una síntesis vital de esfuerzo ciudadano dirigido a la creación de una nueva cultura de hacer política. Una política que entienda a la ciudadanía no solo como los titulares de cierto conjunto de derechos y obligaciones de tipo electoral…sino como personas comprometidas que asumen la urgencia de atender las necesidades de los demás y de remediar las injusticias vigentes.

Saberse ciudadano en estos términos comporta la certeza de la indeterminación de la historia… una historia abierta a múltiples posibilidades en las que nuestra participación es esencial y determinante… ¡de la que hoy más que nunca somos… y debemos ser protagonistas!

Antes de quejarnos de lo mal que están las cosas, revisemos que estamos haciendo para que vayan mejor. Evitemos la pasividad de los ciudadanos –y de las autoridades- que se limitan a criticar y justificarse. Verdad de Perogrullo: si queremos que las cosas se hagan, pues hay que hacerlas…venciendo la cultura paternalista que ha caracterizado a Michoacán.

 

http://agcussi.blogspot.com

jueves, 4 de octubre de 2012

"LOS CIUDADANOS SOLOS: ¿DÓNDE ESTÁ LA AUTORIDAD?"




LOS CIUDADANOS SOLOS: ¿DÓNDE ESTÁ LA AUTORIDAD?

No puede dejar de sorprender el hecho -absolutamente paradójico- de que la semana pasada, al mismo tiempo que se desarrollaba en un punto de la ciudad de Morelia la Feria Mundial del Turismo Cultural -uno de los eventos más importantes a nivel nacional en ese ramo- en el que se resaltaba la indudable vocación turística y cultural de Michoacán y su enorme potencial como un detonador estratégico del tan ansiado desarrollo,  los principales accesos de la ciudad se encontraban bloqueados por grupos de manifestantes y muchas de las corridas de autobuses con destino u origen en esta ciudad fueran nuevamente cancelados.

Me preocupa constatar de nueva cuenta esa ausencia de la autoridad a lo que nos estamos acostumbrando. No es un caso, son varios…es casi siempre. Los ciudadanos no contamos con la autoridad. Desde lo más básico como pedir el cumplimiento de reglamentos por un vecino ruidoso, hasta presentar una denuncia o reportar un robo…los ciudadanos estamos y no sentimos solos….no confiamos en nuestras autoridades.

El clima de resignación ciudadana da lugar a un clima de indignación contenida y de amarga impotencia, diría Ortega y Gasset… “de asfixia”. Los ciudadanos no tenemos a quien recurrir. Las reglas del juego están ahí, pero nadie las respeta…y tampoco hay una autoridad que las haga respetar. ¿Cómo pensar en traer turistas cuando no se puede garantizar el orden mínimo a los que aquí vivimos? ¿Qué seguridad tendrán de que su autobús no será cancelado por una de las sempiternas tomas?, ¿o que podrán pasear y visitar el centro de una ciudad permanentemente secuestrada?

No podemos hacer como si nada pasara. Ya liberaron los manifestantes y por fin podemos circular, no pasó a mayores, no hubo muertos…La ilegalidad como norma de vida… Podemos cuantificar los daños y pérdidas comerciales, y de tiempo… pero ¿cómo quedan el tejido social, y el ambiente, y el daño al Estado de Derecho? Contestar a estas preguntas es gobernar…no solo resolver coyunturas, sino prever y aplicar soluciones a mediano y largo plazo que resuelvan de fondo las agudas problemáticas de nuestro estado, atreverse a cambiar la historia y el derrotero de una sociedad.

Ante la inacción o –en algunos casos- deficiente y tibia intervención de la autoridad, el ciudadano reacciona de la manera que le es posible para hacer prevalecer sus derechos o proteger su vida o patrimonio…pasó con la desesperada recuperación de las instalaciones de la universidad por un grupo de estudiantes de medicina…con el esfuerzo desesperado de transportistas por acceder o salir de Morelia y el enfrentamiento con los manifestantes… y así siempre… ¿Qué sigue? ¿Qué nos armemos con fusiles para hacer prevalecer el orden?

No podemos, ni debemos acostumbrarnos a ello, eso no puede ser lo “normal”, aunque se trate de justificar y suavizar de mil  maneras: necesidad de expresión social, mecanismo efectivo para expresión de inconformidades, etc. Ese sistema está agotado…nos autodestruye…más aún si la autoridad rehúye su principal función y responsabilidad por ausencia o falta de decisión en su actuar. Resolver los problemas sin apego estricto a la ley no es una salida digna para nadie y  flaco favor hace a la legitimidad y consolidación de un estado de derecho.

Me preocupo aún más ya que en la semana encuentro una columna de opinión escrita por un diputado local que al analizar la realidad del estado, textualmente señala: “Se equivocan quienes piensan que en la solución de todos estos y otros problemas el asunto es aplicar la ley a rajatabla. De ninguna manera es la solución, porque la ley solamente genera un marco de referencia para la acción entre los individuos. La ley expresa el deber ser de una relación pero la realidad social es muy distinta por lo que antes que el derecho entra la política como un resorte que debería facilitar la solución de los conflictos sociales…El derecho no está a negociación, pero la política es un recurso que nunca debe declararse agotado en ningún gobierno que se precie de ser democrático”.

Solamente preguntaría: ¿si no es a rajatabla, significa aplicar el derecho a medias?, en ese caso ¿quién decide cómo y cuándo?, ¿eso no es negociar la ley?, ¿el que la realidad social sea distinta a lo que pretende regular la ley, justifica su inaplicación? ¿No es precisamente una de las funciones y responsabilidades principales de un diputado esa de ajustar la ley a la realidad social?

Tiene razón el diputado en el sentido de que la ley positiva no es la solución única ni mágica a todos los problemas de la convivencia social, pero olvida el trecho que va de la libertad personal a la ley justa, en el que se ha quedado en el camino una ética de la ciudadanía sin la que no puede funcionar un Estado democrático. Por lo demás, me queda claro con su opinión, que tengamos en Michoacán la situación política y social que tenemos…y sí…los ciudadanos estamos solos.

Ante la ausencia de la autoridad debemos responder con más presencia ciudadana…no queda de otra, si no lo hacemos así esos huecos de poder serán ocupados por alguien más…

La calidad de una democracia no solo depende de sus políticos profesionales que como diría Max Weber  “viven de”, sino de los políticos vocacionales que “viven para” la política…y ese es el campo natural de los ciudadanos.

No vale justificarse que ante la realidad social, política y financiera tan compleja, el gobierno hace lo que puede….No, lo importante no es el espacio político que otras fuerzas dejan, consienten o permiten, sino el testimonio de quienes se tomen en serio el carácter transformador de la sociedad, que es fruto del compromiso por la verdad. Decía bien en su columna de esta semana Jesús Silva Hérzog,”los verdaderos representantes toman el poder en sus manos para cambiar la historia”….

La autoridad se gana y se conserva, y claro…eso implica continuidad, presencia…orden.

Para que haya orden, debe haber firmeza, y para que haya firmeza se requiere  una dosis de pasión y de responsabilidad…de coraje. La firmeza que necesitamos tiene que apoyarse en la pasión por la justicia y en la aplicación del derecho. ¡Lo contrario significa ciudadanos solos!

 

http://agcussi.blogspot.com

jueves, 27 de septiembre de 2012

¡URGE! NUEVO ACCESO… ¡URGE ACUERDO!... ¡URGE ACTUAR CON CREATIVIDAD, SENTIDO COMÚN Y DECISIÓN!



¡URGE! NUEVO ACCESO… ¡URGE ACUERDO!... ¡URGE ACTUAR CON CREATIVIDAD, SENTIDO COMÚN Y DECISIÓN!

Enorme gusto me ha dado constatar que por fin los vecinos de la Loma de Santa María y de algunas colonias del Sur de Morelia hayamos despertado –por cierto tarde, pero “sin sueño”- y empecemos a organizarnos, a proponer, a debatir, a argumentar… hemos comenzado a preocuparnos y ocuparnos de la res publicae (cosa pública), de nuestras necesidades comunes…hemos empezado a comprometernos y ese es un primer gran paso para construir una cultura de participación ciudadana que en los tiempos actuales no solo hace falta, sino que se vuelve indispensable para el restablecimiento del tejido social y de la consolidación de objetivos comunes como principio básico de cualquier sociedad.

El caso de la nueva vialidad de la Loma de Santa María es un ejemplo claro de ello. Ocho años sin acuerdos…entrampados. Proyectos van y vienen… que sí, que siempre no… detractores y ecologistas… intereses, agendas, y … egos. El resultado es una parálisis desesperante que mantiene las cosas igual…ni para atrás ni para adelante. Los problemas persisten, muchas veces alentados por la tolerancia o por la apatía ciudadana que terminamos por acostumbrarnos o por resignarnos a que las cosas sean de determinada manera.

Basta observar el estado de nuestras calles y avenidas, y del transporte público…nos hemos acostumbrado a un servicio de pésima calidad, de medio pelo, chafa. Los problemas son muy complejos o no hay recursos para resolverlos... No tenemos prisa ni urgencia por resolver de fondo nuestros problemas comunes, ahí les vamos dando una “parchadita” o “reencarpetada” cada vez que se va necesitando.  Tendemos a postergar las decisiones de medio y largo plazo… “ya vendrá otro”,  “a mi no me afecta”, o… “para que me complico ahora”, hasta que la realidad nos supera y los problemas son tan grandes que “truenan” y se hace evidente de nueva cuenta su resolución, claro, las más de las veces con un mayor costo tanto económico como político.

Ante un escenario financiero y social tan complicado como el actual, que impide que las administraciones realicen obras de importante calado para resolver las apremiantes y crecientes necesidades de sus ciudadanos, y ante la complejidad para socializar y legitimar sus decisiones,  se hace indispensable un esfuerzo de creatividad y flexibilidad por parte de los gobiernos para hacer frente de manera efectiva y eficiente a los retos que implica su labor, impidiendo a toda costa la inacción. No valen justificaciones ni buenas intenciones…tienen que darse los resultados utilizando los medios que tienen a su alcance…como autoridad es parte de su responsabilidad, y nosotros como ciudadanos  tenemos el deber de apoyar en la medida de las propias posibilidades… y eso solo se logra participando, cuestionando y proponiendo.

El hecho es que hoy cerca de 150,000 habitantes del sur de Morelia nos vemos afectados a diario por un problema muy serio de falta de accesos que nos ha llevado a una posición realmente insostenible, en la que el daño ambiental generado por los miles de automóviles que suben y bajan por esa zona diariamente sea quizá mucho mayor a cualquier otro que pudiera causar la construcción de un nuevo acceso. Una solución de fondo es inminente en este momento, habrá que arribar a acuerdos entre las partes en desacuerdo y finalmente la autoridad deberá realizar con firmeza y sin tibieza lo que más convenga al interés común.

En el inter deberán tomarse las medidas adecuadas para mitigar en la medida de lo posible, y con  los elementos a mano las consecuencias negativas de un problema que por las razones que se quiera, se ha dejado crecer. A bote pronto se me ocurren algunas: eliminar de inmediato los topes en el carril de subida a Santa María por la paloma, analizar la posibilidad de instalar semáforo o un agente de tránsito permanente en el cruce de Juan Pablo II y  Abedul, estudiar posible arreglo técnico para mejorar vuelta cerrada en Julián Carillo y M.Ponce, reinstalar disco espejo en intersección de Julián Carrillo y Paseo de los Eucaliptos, operativo permanente de grúa para remolcar vehículos averiados (no hay día que no haya alguno), ahhh… y de paso aplicar el nuevo Reglamento de Tránsito de Morelia en el que se fijan horarios específicos para la circulación de vehículos de carga pesada y en que se contempla la  facultad de la autoridad municipal para restringir el paso de esas unidades de carga en horas “pico”.

Urge sí un  nuevo acceso, urge cambiar nuestra mentalidad y nuestra actitud frente a los problemas comunes…pero urge mucho más arribar a  acuerdos en lo básico pues causas por abanderar y apoyar hay muchísimas. Eso es una verdadera cultura de participación ciudadana, basada en la corresponsabilidad con la autoridades…los ciudadanos organizados, pro activos, contagiando a la autoridad de una nueva cultura de relación… utilizando los recursos a mano de manera flexible y dinámica…urge pues actuar con creatividad, sentido común y mucha, pero mucha decisión.

 

http://agcussi.blogspot.com

 

jueves, 20 de septiembre de 2012

“OBVIAR LO BÁSICO…PRETEXTO PARA INCUMPLIR LA LEY”


“OBVIAR LO BÁSICO…PRETEXTO PARA INCUMPLIR LA LEY”

Es innegable –pues lo sufrimos casi a diario- que hoy en las principales ciudades de nuestro Estado y en especial Morelia, se ha abusado de las figuras de manifestación pública tales como  marchas, mítines, plantones, etc. A través de este tipo de acciones, los grupos que las desarrollan pretenden expresar su descontento o inconformidad frente a decisiones o a  la implementación de ciertas políticas públicas. Convirtiéndose  en  métodos regulares de presión bastante eficaces, dadas las incomodidades y repercusiones que ocasiona frente a la ciudadanía.

Más allá de la legitimidad de las causas –salvo el caso de violencia o fin ilícito- el Estado debe reconocer y garantizar en todo momento el derecho constitucional de los grupos inconformes que hacen uso de este tipo de acciones. Pero el reconocimiento de ese derecho lleva implícito de manera correlativa la obligación de hacer respetar el derecho de los demás ciudadanos al libre tránsito.

El deber del Estado es garantizar el respeto al orden jurídico, propiciando un auténtico ambiente de legalidad, característica del Estado de Derecho, en el que, tanto la autoridad como los gobernados, se encuentran sujetos indistintamente al imperio de la ley.

Mucho se ha escrito sobre la posible colisión de las esferas jurídicas, tanto de los manifestantes como de los ciudadanos afectados, sin que hasta el momento se hayan puesto los medios para evitar su regularidad y recurrencia, mientras tanto,  este tipo de prácticas siguen presentándose, más aún… se han tornado más complicadas y agresivas, pues pretenden presionar a la autoridad apostándole al desgaste ciudadano. Lo que lleva a una lógica de colisión entre los derechos de unos cuantos contra los derechos de la mayoría, y en muchos de los casos, a la comisión de múltiples delitos.

Sin duda es urgente que se generen los instrumentos legislativos, jurídicos y sobre todo los cambios culturales con el fin de revertir la recurrencia  a este tipo de actividades que vulneran en la gran mayoría de los casos, el orden normativo, provocando evidentes y graves problemas de índole social, político y económico… Sin embargo eso no sucederá solo…

Hemos comentado en ocasiones anteriores que el principal reto de Michoacán es restablecer la gobernabilidad y consolidar un auténtico y efectivo  estado de derecho y, eso parte necesariamente de una convicción firme y permanente de aplicar y cumplir la ley, por parte de todos…vamos, es un tema de voluntad, de querer…de ser valientes y congruentes. No podemos seguir tolerando un pernicioso sistema que funda su éxito y eficacia en la autodestrucción y en el secuestro ciudadano.

No podemos seguir esperando…te desilusionaría saber que a pesar de los reclamos, del hartazgo ciudadano, de los desplegados, y las declaraciones, y arengas, y las promesas de políticos sobre el tema, la regulación de marchas y manifestaciones no se encuentra incluida en el documento de agenda legislativa aprobado por el Congreso del Estado para esta legislatura.

Definitivamente como abogado apuesto efectivamente a que se realice una normatividad específica de la materia…como ciudadano la deseo y la exijo, pero…en el fondo creo que muchas veces el obviar lo básico se convierte en un pretexto para incumplir la ley, me explico: tenemos el diagnóstico…la solución, pero evidentemente los problemas políticos y sociales son tan complejos que no permiten su aplicación…el escenario y el objetivo están puestos en el futuro, en una posible negociación…en un ley o reglamento que puede o no darse…sin embargo esa distracción nos impide concentrarnos y darnos cuenta que tal y como está hoy planteado nuestro marco normativo, ese tipo de acciones se encuentran ya reglamentadas…es evidente…solo es cuestión de aplicar la ley, te transcribo textualmente las reglas vigentes:
Ley de Tránsito y Vialidad del Estado: Artículo 3°. Las autoridades estatales y municipales en materia de tránsito y vialidad, están facultadas en el ámbito de su competencia, para emitir las disposiciones necesarias, a efecto de planear, establecer, regular, administrar, controlar y supervisar el tránsito de vehículos y peatones, su seguridad, sus bienes, el medio ambiente y el orden público, en las vías públicas terrestres abiertas a la circulación..
Artículo 9°. El Gobernador del Estado tendrá las atribuciones siguientes:… fr.II. Establecer, ordenar, administrar y regular las vías públicas y los transportes en el ámbito de su competencia;…XI. Aplicar sanciones por infracciones a la presente Ley y su reglamento;
Artículo 10. El Secretario de Seguridad Pública tendrá las atribuciones siguientes: …fr. IV. Coordinar y ejecutar las acciones y medidas de auxilio que se adopten en relación con el tránsito de peatones y de vehículos en caso de terremoto, explosión, inundación, siniestro, asalto, actos de vandalismo, manifestaciones, marchas, bloqueos de vialidad, accidentes graves o cualquier alteración del orden público;
XIV. Autorizar y ordenar el retiro de la vía pública de vehículos, objetos, personas o animales que obstaculicen o pongan en peligro el tránsito, remitiéndolos a los depósitos correspondientes y presentando a las personas ante las autoridades competentes en caso de delito o falta grave;
Código Penal del Estado. Artículo 137.- Se impondrán de tres días a cuatro años de prisión y multa de veinte a trescientos días de salario mínimo: …III. Al que, para detener los vehículos en una vía de comunicación ponga algún estorbo, o cualquier obstáculo adecuado, en una carretera o camino estatal que impida temporal o permanentemente, total o parcialmente la libre circulación…

Reglamento de la Ley de Tránsito y vialidad. Artículo 68. En las vías públicas estará prohibido: …fr. II Colocar señalamientos o cualquier otro objeto o vehículos no autorizado que obstaculice o afecte la vialidad;…
 
Artículo 69. En la circulación de vehículos se prohíbe: ...fr.III. Cerrar u obstruir la circulación en la vía pública mediante personas, vehículos o a través de la instalación de rejas, plumas o cualquier otro objeto o elemento….

…definitivamente no es un problema de leyes…sino de inaplicación de las mismas. Sin más…

Te invito a que demos marcaje personal a nuestras autoridades a fin de exigir lo más básico exigible…el cumplimiento y aplicación de la ley. Y apoyemos y reconozcamos de manera valiente y decidida a quien sí lo hace….es la única manera de superar la realidad y aletargamiento de permanente ilegalidad en que nos hallamos inmersos.

http://agcussi.blogspot.com


jueves, 13 de septiembre de 2012

"LA UNIVERSIDAD ES ELLA Y SU CIRCUNSTANCIA, Y SI NO LA SALVAMOS NO NOS SALVAMOS A NOSOTROS...TODOS SOMOS NICOLAITAS"


“LA UNIVERSIDAD ES ELLA Y SU CIRCUNSTANCIA Y SI NO LA SALVAMOS NO NOS SALVAMOS A NOSOTROS…TODOS SOMOS NICOLAITAS”

Debo reconocer que desde el primer día en que puse un pie en la Universidad Michoacana, la “Casa de Hidalgo” me cautivó completamente, quedé “prendado”. No sé si fue la majestuosidad de su historia o la inmensidad de su legado, o la magnanimidad de sus primeros alumnos, o la universalidad de su espíritu, o la democracia de su pluralidad, o  la nobleza de su fin, o la esperanza de sus alumnos actuales…o de los futuros…quizá  todo al mismo tiempo.

La Universidad Michoacana forma parte crucial de la historia de nuestro estado y de nuestro país (y estoy seguro de que lo seguirá siendo), representa sin duda una enorme institución que se configura como una oportunidad –quizá la única- para una verdadera movilidad social de gran calado. Su matrícula de cerca de 60,000 alumnos (que representa casi el 50% de la matrícula de educación superior en el estado), su cobertura regional (pues el 21% de sus alumnos provienen de otras estados) y su segundo lugar nacional por el porcentaje  de sus programas de posgrado de calidad, dan cuenta del impacto y capacidad de influencia en la formación de miles de michoacanos y mexicanos.

Soy un fiel convencido de que este estado solo podrá salir adelante a través de la educación, y la función de la Universidad en este rubro no solo es importante, sino esencial.  Observar su actual situación da razones para el  desánimo y la desilusión (¿Cuándo dejamos de pensar en grande?), pero al mismo tiempo permite descubrir que más allá de los problemas, los períodos de crisis logran hacer florecer lo mejor de las personas. Los auténticos nicolaitas nos lo han demostrado en estos días, al impartir y recibir clases en donde les sea posible…ahora hay que impregnar al resto.

No desconozco la complejidad de su problemática, pero tampoco la posibilidad de apelar a un cambio y un levantamiento de miras de todos los involucrados. La universidad no es solo un conjunto de ladrillos y edificios, auditorios, aulas… sino una noble institución conformada por personas con muy diversos intereses, que es preciso armonizar (siempre y cuando sean legítimos y válidos). En el fondo, la apuesta fundamental debe ser por las personas que son quienes dan vida y razón de ser a la institución.

¿Por qué no unirnos para construir? Para sumar todas las voluntades en aras de mejorar y fortalecer la institución, en lugar de destruirla…de desvirtuarla. Es preciso cambiar los paradigmas y unirnos para apostar, para crecer…no para destituir.

La Universidad necesita hoy nuestro apoyo y compromiso…necesita cosechar urgentemente lo que durante tantos años ha sembrado y a lo que continuamente ha apostado: nuestra ilusión…nuestro talento…nuestra  generosidad…nuestra honestidad…nuestra sensatez…nuestro reconocimiento.

Más allá de posiciones ideológicas, políticas o de interés personal o laboral…es preciso pensar nuevamente en grande… y acometer y actuar en consecuencia.

Es imprescindible recordar a todos los involucrados en el tema de la universidad, los principios de identidad nicolaita que la sustentan, sostienen y definen. Pareciera que en la práctica, los hemos olvidado, o que al menos, la batalla del día a día los ha desdibujado.

La Universidad es ella y su circunstancia, y si no la salvamos a ella no nos salvamos a nosotros… La Universidad somos todos: alumnos, moradores, maestros, directivos, empleados, proveedores, empresarios, investigadores, y la sociedad michoacana que se beneficia de su quehacer de formación e investigación, y el Consejo Universitario, y el sindicato, y la rectoría… su circunstancia y realidad bien conocidas: la apatía, la indiferencia y el utilitarismo son sus principales enemigos.

Para salvarla se requiere, el compromiso de todos… del Gobierno del Estado: esfuerzo extraordinario para liquidar los 827 millones de pesos que le adeuda por concepto de recursos pendientes de este y el anterior ejercicio, así como el respectivo convenio de  gratuidad… de los diputados (locales y federales): presencia y negociación permanentes y efectivas para lograr direccionar recursos vía los presupuestos públicos, así como presión ante las autoridades educativas federales a fin de lograr aumentar (y nivelar al promedio de inversión nacional) de $38,000 a $50,000 el subsidio federal por cada estudiante matriculado…del sindicato de empleados:  actitud generosa, sensata y honesta para concretar reformas de fondo como la modificación al régimen de pensiones y jubilaciones (cuyo monto para este año equivale al 23% el presupuesto total de la UMSNH), la regularización de plantillas laborales…de los estudiantes, profesores: fidelidad, lealtad, compromiso y gratitud…de los moradores de albergues estudiantiles: disposición y respeto…y de toda la sociedad michoacana: reconocimiento e involucramiento.

Es momento de que –con “armonía”, en “lazo fraterno” y en “paz”- cediendo lo que cada quien deba ceder, nos unamos para rescatarla y apostarle con generosidad y sensatez a su viabilidad para hoy y muchos años más. No hay de otra.

Finalmente y de acuerdo al lema universitario,  todos debiéramos ser héroes de su cuna o, al menos,  pensadores y …hacedores de esa gran pluralidad que constituye el crisol de la Máxima Casa de Estudios. ¡Todos somos nicolaitas!


jueves, 6 de septiembre de 2012

“DOS SINVERGUENZAS MENOS: LEGALIDAD E IDEALISMO”


RES PUBLICAE
“DOS SINVERGUENZAS MENOS: LEGALIDAD E IDEALISMO”

La semana pasada tuve la oportunidad de compartir el desayuno con un importante funcionario del Gobierno de Michoacán, fue en realidad un momento muy grato. Sin duda  siempre es interesante conocer de viva voz la complejidad  de la vida política y social de un estado como el nuestro. En aquella mesa estaban presentes algunas otras personas en su mayoría ajenas al ajetreo y jaleo propios de la labor de gobierno, así como algunos abogados más, ocho en total. Me llamó poderosamente la atención que una vez que nuestro invitado terminó de enlistar y comentar los principales problemas, avances y atención que había dado la actual administración  a cada uno de ellos, en concreto al polémico asunto de la liberación de los estudiantes de la universidad que retuvieron y quemaron vehículos oficiales en abril pasado, del que argumentó había sido una buena negociación pese a las críticas de la opinión pública, los abogados presentes en la mesa lo felicitaron por dicha decisión. Cuando tocó mi turno, le comenté que yo había sido uno de los que públicamente (de manera técnica  a través de esta columna) había calificado como equivocada la actuación gubernamental, pues consideraba que el principal problema del estado –y base de otros muchos- es la falta de una cultura de legalidad y que el principal reto de esta administración sería el conjugar la legalidad con la gobernabilidad.

A partir de ese momento, he estado reflexionando sus argumentos y sobre si no estaba cayendo yo en una posición “purista” o meramente “legalista”, demasiado técnica…”idealista”, en la que mi ilusión por la justicia y la aplicación irrestricta de la ley –fruto de mi formación profesional- estuviera afectando la objetividad de mi posición. Incluso  he llegado a preguntarme si ¿en realidad la labor de gobierno dada su complejidad, puede quedar sustraída de la aplicación estricta de la ley? ¿o si la autoridad puede en determinados casos, por cuestión de utilidad pública u “oportunidad” negociar su aplicación? ¿Qué efecto sobre la credibilidad y la legitimidad de un gobierno tienen este tipo de acciones?, entre otras.

Si analizas detenidamente la realidad del estado te darás cuenta que en la base, más allá de los estallidos meramente coyunturales  -Cherán, Nueva Jerusalén, CNTE, UMSNH, deuda pública, etc.-,  subyace la necesidad de resolver problemáticas estructurales añejas que parecen imposibles: calidad de la educación, inseguridad –tanto ciudadana como jurídica-, desempleo, corrupción endémica, falta de inversiones, desarrollo económico, procuración y administración de justicia…en el fondo sigo creyendo que se trata de un tema de legalidad… de construcción de  un auténtico Estado de Derecho…y eso por donde se vea implica una continua y permanente decisión de aplicar la ley… siempre y bajo cualquier circunstancia. No  puede existir un Estado de Derecho intermitente… se es o no se es. No caben poses, el papel del Estado al cumplir las leyes vigentes tiene una especial importancia, en primer lugar por que es ese justamente el principal objetivo de la ley, acotar la actuación del estado y del ejercicio del poder, además por la responsabilidad especialísima derivada de su función de ejemplaridad frente a los gobernados.

Es imprescindible levantar la vista y trascender la resolución de esos asuntos urgentes e inmediatos  para pensar, analizar, debatir, socializar y concretar la solución de fondo, más de mediano y largo plazo que permita superar muchos de esos “bomberazos”…de impactar y cambiar la cultura imperante…en eso estriba la diferencia entre los estadistas y los meros “apagafuegos”. Y para cambiar la cultura, debemos empezar por hacer las cosas de manera distinta…y eso implica diseñar, soñar y pensar soluciones creativas que permitan superar real y eficazmente las dificultades. Sé que no es tarea fácil, pero es indispensable y hay que hacerlo. Y los estadistas, en su gran mayoría, fueron señalados en su tiempo como idealistas…

Al respecto te comparto que un lector me comentó en las redes sociales: “eres un idealista, no vas a poder cambiar las cosas solo”…creo que tienes toda la razón le contesté…pero estoy convencido de que al menos por mí no quedará y si en el intento te convenzo a ti de actuar de manera distinta y de cumplir la ley seremos dos sinvergüenzas menos en Morelia, y en Michoacán y en México. No da lo mismo estar que no estar…intentarlo que no intentarlo…si eso es ser un idealista…pues, lo soy, y estoy seguro que muchos de ustedes…¡ también! y eso ya marca una diferencia muy importante por lo que creo que no debemos cejar en nuestro empeño por recordárselo a la autoridad.

 

http://agcussi.blogspot.com