viernes, 4 de abril de 2014

“MICHOACÁN PARA LOS MICHOACANOS”



“MICHOACÁN PARA LOS MICHOACANOS”

Hoy en Michoacán la prioridad es la seguridad, y que bueno que así sea. La percepción de que tarde o temprano se reasumirá  cierto control gana terreno. Al mismo tiempo la sensación de que la realidad no está cambiando de fondo, sino que solo varía o se presenta con otro nombre…es también evidente. Ese algo que ancla al pasado parece no ceder. Los discursos y las ideas son las mismas…no hay cambio real…sino una mera contención. El tiempo preciso que debiera invitarnos a desafiar la realidad y nuestras inercias se ha quedado en un mero bono de tranquilidad superficial.

Me parece que toda estrategia que no tome en cuenta realmente a los ciudadanos michoacanos, su sentir, su parecer… su realidad, sin tratar de entender su problemática con la complejidad que ello implica, está destinada a fracasar. Podrá tener efectos de aparente calma en el corto plazo, sin embargo los problemas del estado son tan profundos que debemos atenderlos de raíz. Para salvar a Michoacán se requiere entenderlo, vivirlo. No niego ni mucho menos la importancia de una visión externa que permita oxigenar la atmósfera local y las ideas que desde fuera puedan tenerse como solución, eso sería un sinsentido en nuestra realidad global. Sin embargo apostar de lleno y con cierto dejo de prisa, como un pendiente más de la crítica agenda nacional, el caso de Michoacán, pensando en obtener un objetivo y no en reconstruir un estado, no producirá efectos permanentes….de hecho, ese es el temor de muchos que piensan que al terminar la operación federal, Michoacán vuelva a ser el mismo.

Y es que no nos estamos ocupando de atender, además del bomberazo policial, las cuestiones de fondo: qué estado queremos y cuál es nuestro compromiso ante la situación actual para conseguirlo. Hemos aceptado con cierta comodidad la ayuda externa, lo cual es bueno, pero al mismo tiempo nos hemos instalado en una zona de confort en la que esperamos las soluciones dadas por otros. Insistimos en pretender que la solución venga de fuera (especialistas, expertos, refuerzos policiales…recursos, teorías, liderazgos…) olvidando que nadie hará por Michoacán lo que nosotros como michoacanos no hagamos. Menos en las circunstancias actuales.

Hay un sensación de “estar” pero no “estar” en muchos de los que hoy pudieran asumir responsabilidades…no terminamos de entender que el presente y el futuro de nuestro estado depende de nuestra personal implicación…De los que nos quedamos, de los que vemos a la entidad como nuestra casa como nuestro proyecto de vida y de familia, no como una misión más.


Palear la dolencia de Michoacán a base de soluciones meramente subsidiarias (que por su naturaleza debieran ser temporales y excepcionales) y de labores netamente policiales, sin apostar al reforzamiento de su estructura social y estatal de manera decidida…es negar la posibilidad histórica de reconstruir desde el fondo proyectando a este estado al futuro al que está destinado. Es momento de hilar fino…de recordar en el mejor de los sentidos, es decir asumiendo la propia responsabilidad histórica, que Michoacán es para los michoacanos.


viernes, 28 de marzo de 2014

“¿POLÍTICOS CONGRUENTES?”



 “¿POLÍTICOS CONGRUENTES?”

Aunque suene extraño o incluso parezcan antónimos, he decidido titular así este artículo con la firme intención de subrayar la importancia –o más bien imperiosa necesidad- de caminar en ese sentido.

En una época marcada por el subjetivismo que se caracteriza principalmente por la ausencia de referentes en todos los campo del quehacer humano, pasando por el del pensamiento, el de la ética, el de la moral y por supuesto el de la política como actividad social por excelencia,  y en el que las diferencias fundamentales entre las ideas y principios se desvanecen frente a la fuerza de la opinión y <verdad> personales, borrando todo vestigio de objetividad y privilegiando una actitud pragmática o de <tolerancia>, se hace necesario alzar la voz para recordar el compromiso vital con la congruencia en el pensar que deben tener quienes se dedican a la <cosa pública>.

Actualmente en nuestro estado hay una  crisis generalizada de liderazgo moral que aunada a los grandes problemas que padecemos y que todos conocemos, ha recrudecido el desencanto ciudadano por la actividad política.

Leía hace tiempo una columna de Silva Hérzog-Márquez que hacía referencia a que la clase política se parecía a una botella vacía sin etiqueta, que al igual que contenía veneno en su interior, podría contener una medicina, pero que eso no lo sabíamos de antemano los ciudadanos. Sin embargo me atrevería a agregar que el verdadero problema  es asegurarnos de que la botella no se encuentre vacía o que diciendo que contiene una cosa, contenga otra, lo que sin duda  resultaría todavía más perjudicial. Pues ese es efectivamente el riesgo del subjetivismo en el quehacer político, que nos vendan un producto con una etiqueta y en la práctica resulte distinto o incluso contrario… aunque <lo de hoy> es que todos sean iguales y los ciudadanos ya no prestemos el mínimo interés en encontrar las supuestas diferencias.

Habrá que recordarles a los políticos que es menester gastar la vida en servicio del bien común siendo congruentes con lo que dicen creer, camino único para revertir su alicaída reputación y recobrar la autoridad que debieran llevar implícita en su función…. y no sólo a ellos, sino que debemos reconocer que ese compromiso obliga a todos los que conformamos una comunidad, ciudadanos incluidos.
Se requieren liderazgos ciudadanos que sepan ver más lejos que los demás, y más importante aún, líderes que estén realmente decididos a vivir el camino que ellos mismos proponen…eso sí que genera autoridad que trasciende a la mera ostentación del poder…

… que sepan crear y transmitir una imagen limpia de la política y de la acción social y comunitaria  y que a base de una auténtica libertad logren construir una realidad de paz y de justicia…que permitan despertar consciencias mediante una actitud positiva, generosa… activa.


Sin embargo, esos líderes deben estar conscientes que la actitud justa y verdadera que se espera de ellos puede comportar sacrificio y la necesidad permanente de ir contracorriente… lo que obliga a no tener miedo al compromiso y al esfuerzo, y emprender un camino que implica constancia y fidelidad, pero,  que al final se ve compensado al transmitir ejemplo, esperanza, audacia y el coraje necesario para que entre todos resolvamos los grandes problemas que tenemos por delante. ¡Eso es ser políticos congruentes!


viernes, 21 de marzo de 2014

“VIENTOS DE CAMBIO”


“VIENTOS DE CAMBIO”

Ayer durante una conferencia que me invitaron a impartir en una reconocida universidad de Morelia, sobre los retos y oportunidades de los derechos humanos en Michoacán. Un joven estudiante de leyes comentó que en términos generales coincidía con mi planteamiento y el diagnóstico que presentaba sobre la debilidad y práctica “nulidad “ de las instituciones locales de Michoacán, sin embargo me cuestionó fuerte sobre cómo lograr que los políticos y los gobernantes en turno se movieran para recobrar la autoridad, legitimidad y fuerzas de las instituciones. Le propuse lo contrario: cambiar de paradigma…


Los cambios no vendrán de la clase política ni de la burocracia. No hay incentivos ahí para que el sistema cambie. El fermento está en la ciudadanía…en el pueblo…sí, en ese conjunto de seres que  no pueden ser vistos ya más como una masa informe para beneficios electorales…sino como auténticas personas humanas, ciudadanos con rostro…de carne y hueso que sufrimos y vivimos los problemas que aquejan a este estado desde hace mucho tiempo y que hoy han hecho crisis. Las instituciones son el reflejo de su sociedad. No podemos esperar que tengamos gobernantes honorables y respetables, diputados dignos de su investidura o autoridades con verdadera “autoridad” sino estamos sembrando y cosechando eso en nuestras familias, nuestras colonias, nuestras ciudades o nuestros municipios. El nuevo paradigma debe ser, no esperar el cambio de las instituciones hacia abajo sino justamente al revés. Qué estamos haciendo distinto –qué estamos cambiando- como ciudadanos para que tengamos las nuevas instituciones que queremos para Michoacán. Así la responsabilidad del cambio se asume como propia, de manera proactiva.


Empieza a permear fuerte entre los organismos intermedios, grupos empresariales, organizaciones de la sociedad civil y en  muy variados sectores de los ciudadanos de a pie, la idea de participar valiente y decididamente en la renovación de la clase política de Michoacán. De aventurarse con un ánimo renovado, esperanza y convicción -cualidades netamente ciudadanas- a tomar las responsabilidades y destinos del estado. A implicarse personalmente… La mesa está servida y las figuras jurídicas puestas –con algunas restricciones y candados- en la legislación electoral…pero esperando que sean utilizadas con la intención de hacer más fresca y más humana la política en Michoacán.


Sumado a esto, en verdad resulta muy esperanzador percatarse que viene pujando con fuerza una nueva generación en la que aún se puede influir de manera positiva para invitarlos y comprometerlos a que se apasionen en la titánica misión de cambiar este estado. Michoacán no solo es su profunda crisis y la causa perdida que muchos quieren ver…Michoacán es el potencial de su gente y el futuro de prosperidad y justicia al que está llamado a llegar.

No tengo duda, el futuro inmediato de Michoacán será de los ciudadanos y esos sí son vientos de cambio.


viernes, 14 de marzo de 2014

“LAS COSAS POR SU NOMBRE…SITUACIÓN DE EXCEPCIÓN EN MICHOACÁN”



 “LAS COSAS POR SU NOMBRE…SITUACIÓN DE EXCEPCIÓN EN MICHOACÁN”

El día de ayer presentamos un pronunciamiento mediante el cual la Comisión Estatal de los Derechos Humanos solicita al Presidente de la República, dada la gravedad de la problemática de Michoacán, la declaración de situación de excepción de la zona de Tierra Caliente del Estado vía la aplicación del artículo 29 de la Constitución Política de nuestro país. No se trata de obstaculizar la actuación del Gobierno Federal sino dotarla de certeza. La anterior figura de la suspensión de garantías sufrió una modificación importante de corte garantista en 2011 para hacer prevalecer ciertos derechos humanos que no pueden ser suspendidos incluso en situación de excepción como la vida, legalidad, etc. acotando la actuación de la autoridad en tiempo, duración y ubicación física. Obligándola a expedir decretos concretos donde señale el alcance de su actuación, siempre en pleno respeto los derechos humanos  y de los dictados constitucionales. En fin…empatar la estrategia con realidad y el marco jurídico…llamar las cosas por su nombre.

Nadie que viva en Michoacán, bueno, salvo los políticos, puede negar que hoy por hoy vivimos en un estado de excepción de facto. Hemos caído tristemente en un falso debate entre eficacia y legalidad, privilegiando a la primera. No importa qué es lo que se esté haciendo o se tenga que hacer, lo importante es el resultado, que las cosas cambien. Así, se antepone la “rigidez” de la ley frente a la ejecutividad pragmática. Llevándonos a terminar dominados por la inmediatez de lo urgente, de lo coyuntural…no importan los tumbos ni los bandazos. Ya se verá cómo solucionar lo que se presente en los hechos.

Estrategia de prueba y error por demás cuestionable y preocupante pues tiene incidencia directa en la definición del futuro inmediato y de mediano plazo de nuestro estado. Afectando o beneficiando a millones de seres humanos de manera directa o indirecta (al menos 4 de michoacanos).
Lo peor es que nos estemos acostumbrando a ello…

La debilidad del estado es evidente. Los ciudadanos no podemos estar al vaivén de los cambios que se dan día a día…autodefensas buenas y malas, acompañamiento federal y desarme, entrada y contención a la capital…retenes de particulares…Bueno, ya hasta los jueces legislan y condicionan el actuar del ejecutivo local en temas de fondo que requieren de un debate social muy profundo, que en este momento, no podemos tener. Los ciudadanos ¡requerimos certeza!

Es indispensable en la situación actual fortalecer las instituciones tanto en los medios como en los fines de la estrategia…sin ser cortoplacistas…bomberos.  Pensando en lo que viene…en los que aquí nos quedamos. Y el único camino es utilizando las propias herramientas que prevé el marco legal y constitucional…permitiendo que las instituciones funcionen, sin simular…llamando a las cosas por su nombre. Reconociendo la gravedad de la situación en su justa medida, sin exagerar, pero utilizando los cauces adecuados…que los hay.


Ayer como consejeros ciudadanos de la CEDH tratamos de aportar en consecuencia desde nuestro limitado margen de actuación. Más allá del pronunciamiento, que difícilmente tendrá un impacto real en la política actual, lo que no deslegitima en absoluto nuestro deber ético de haberlo hecho, está un llamado urgente a la congruencia y a la aceptación objetiva de la realidad. Punto de partida para la reconstrucción de este estado que se juega hoy por hoy, su propia identidad.


viernes, 7 de marzo de 2014

“RECONSTRUCCIÓN DE MICHOACÁN… VÍA CIUDADANA”




“RECONSTRUCCIÓN DE MICHOACÁN… VÍA CIUDADANA”

Hace un par de días un grupo de ciudadanos de Nuevo León dio a conocer una iniciativa llamada Vía Ciudadana. Me parece un ejercicio sumamente interesante en el que la sociedad civil –ante el desencanto ciudadano con los partidos y la clase política de siempre- decide contundentemente tomar el desafío y el riesgo de ir por los espacios públicos que habían abandonado. Se aventuran al intento de canalizar la desilusión social a través de la renovación de la clase gobernante vía las candidaturas independientes. Invitando a participar, a involucrarse y a ser corresponsables del presente y futuro de su estado…a responsabilizarse y a tomar el poder en beneficio de la ciudadanía. Pero enmarcando su esfuerzo en la lógica del servicio y de la apertura al otro. Transformación como sacrificio…como una acción perseverante. En la que lo primero es decidirse, pero resueltos a no quedarse en el nivel meramente electoral. Sabiendo dar el tiempo para que las cosas sucedan pero ya desde otra perspectiva.

Rescato de la propuesta su discurso netamente ciudadano…El “de aquí somos” y por eso luchamos por nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestra realidad, nuestro momento... la invitación a dejar en definitiva la cultura de la queja y la lamentación, apostándole a la reconstrucción de la identidad colectiva…de un proyecto común.

La situación de Michoacán interpela más que nunca. Un estado débil…un grupo compacto que gobierna por instrucción y compromiso… una clase política que administra y sobrevive…un pueblo desencantado y traicionado por las vías institucionales…y, ¿después?... hay que ver adelante. Visualizar como rescatar nuestro estado y apasionarse por lo que estamos llamados a construir.

Es momento de sumar a todos, articular esfuerzos. Aprovechar la crisis para encontrar y fortalecer el objetivo propio de cada uno de los organismos intermedios y asociaciones…fijar la agenda. Posicionar a los ciudadanos…apostar a la formación de los nuevos líderes… El cambio viene de la sociedad civil… no existen incentivos para que sea de otra manera. La puerta debe ser abierta desde afuera.

Sigo creyendo que la nuestra, está llamada a ser una generación de transición. Una generación que no verá los frutos ni los resultados, y que debe tener la generosidad y la humildad suficiente para sentar las bases del Michoacán que legaremos a nuestros hijos…hacer y desaparecer.


 Pero al mismo tiempo también estoy seguro que en el mediano plazo, será imprescindible el que participemos y nos impliquemos personalmente en la renovación de la clase política de nuestro estado.  Vía Ciudadana ya puso el ejemplo en Nuevo León… ¿Qué esperamos en Michoacán? La fijación de la agenda pública, el cambio político… en última instancia la reconstrucción de Michoacán debe venir de la sociedad civil… ¡vía ciudadana!



viernes, 28 de febrero de 2014

“ENCARAR EL CONFLICTO: MICHOACANOS DE HOY”



“ENCARAR EL CONFLICTO: MICHOACANOS DE HOY”
               
  Ante la convulsa situación del estado surge inevitable la pregunta sobre qué hacer o cómo colaborar para superarla desde el personal punto de influencia. Al respecto valdría la pena preguntarse  con valentía si esta crisis por la que atravesamos tiene algo de positivo y si la realidad de Michoacán sería lo que es, si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser.

Se trata de un planteamiento que pretende dejar atrás la pasividad o el conformismo ante la muy adversa situación que hoy nos ha tocado vivir. Sin duda la valía y la madurez ciudadanas se verán reflejadas en la respuesta y la actitud que adoptemos frente a los acontecimientos, por complicados que estos sean.

Hemos hablado en anteriores entregas sobre la importancia de la vigencia y aplicación irrestricta de las leyes… sin embargo este aspecto –aunque necesario- solo hace referencia al piso mínimo del cual debemos partir si aspiramos a un orden social básico…la legalidad tiene límites, debemos aspirar a más…¿y después qué?...llegar al fondo y al origen de los problemas que nos aquejan, que en el caso de Michoacán tienen su base en una tremenda injusticia social ocasionada por sus milenarias afrentas.

Es necesario encarar la realidad y atender nuestras problemáticas desde la igualdad…desde el convencimiento…desde la postura del otro… aprendiendo a respetar al que piensa distinto –sin transigir-. No es suficiente paliar los males a base de dinero o de prebendas (llámense apoyos o programas social, minutas, etc.) o de negociaciones y concesiones tremendamente injustas…se requiere la implicación personal y la real preocupación por el otro… un auténtico esfuerzo por entender a los demás…pero siempre partiendo de ese principio de respecto básico.

Más allá de conflictos de legalidad -que son la punta visible del iceberg-, se encuentran historias personales, testimonios de vida y de lucha que deben ser atendidos. Michoacán refleja en la mirada de su gente una tristeza y un miedo profundos…fruto del abuso y utilización del que han sido objeto. Detrás de la sangre caliente y del carácter fuerte y decidido de los michoacanos se encuentra una esperanza implacable que reclama respeto y atención... que exige el reconocimiento de una dignidad y la atención integral de aquello que hace libre y más grande al hombre, no solo de lo urgente o inmediato.

Y eso no lo han entendido ni lo entienden las autoridades que siguen <apagando fuegos> pero dejando residuos para un nuevo desastre……manteniendo vivo al enfermo sin otorgarle el tratamiento que le daría dignidad… postergando para que atienda el que venga…o al menos, errando la estrategia al querer corregir los efectos y no las causas…o es qué el sindicalismo o el magisterio abusivo, o los conflictos con los normalistas, o el narcotráfico, empezaron ayer?

Es imperativo trabajar para corregir las injusticias de nuestro estado, pero centrando los esfuerzos en que los michoacanos seamos mejores personas, que los medios utilizados permitan que crezcamos en humanidad…que entendamos nuestra dignidad. Es cierto que esto no es responsabilidad del estado, pues evidentemente lo trasciende-…es un compromiso de todos. No podemos permanecer al margen. Y hoy lo reitero, estoy convencido de que se requiere aplicar sentido y acción a esa disconformidad ciudadana…y eso bajo ninguna circunstancia supone una actitud idealista o <dulzona>…estamos llamados a buscar hacer realidad las ideas y sueños de los michoacanos, buscar un auténtico cambio social positivo…a escribir la historia. No hablar tanto, ¡hacerlo! Esto conlleva compromiso social y político en una época agitada, que más allá de tragedias, presenta grandes oportunidades.

Te dejo una frase de Federico Ozanam que hoy me ha golpeado: “No reneguemos del siglo en el que nos ha tocado vivir. La misión hoy en la sociedad es bien grave e importante…me alegro de haber nacido en una época en la que quizá tenga que hacer mucho bien”.


Hoy la realidad interpela y al mismo tiempo… nos desafía a asumir con carácter, la responsabilidad que como <michoacanos de hoy> tenemos.


viernes, 21 de febrero de 2014

“HOY MÁS QUE NUNCA…SER PROTAGONISTAS”



“HOY  MÁS QUE NUNCA…SER PROTAGONISTAS”

Llevo varias semanas “rumiando” algunas ideas sobre cuál es –o cuál debiera ser-  nuestro papel y respuesta como ciudadanos frente a la actual crisis política y financiera que vive Michoacán. He compartido contigo en las últimas entregas que la solución no podemos esperarla solo de las autoridades y mucho menos podemos “bajar la cortina” justificando la desilusión por todo lo que va mal.

Reconozco que existe en el ambiente una renuncia tácita a contribuir a la vida social y política, una cierta tendencia que relaciona el ejercicio de la política como algo indigno, despreciable o que ensucia hasta al mejor intencionado… al contrario, frente a la difícil situación del estado, se requiere una mayor decisión y valentía para acometer los desafíos que tenemos encima.

Cada día me convenzo más que como ciudadanos tenemos una seria y grave responsabilidad para contribuir a que la sociedad alcance mayor justicia, igualdad, libertad, orden público y paz… Tenemos obligación de conocer nuestros derechos y nuestras obligaciones…y de hacerlas cumplir… derecho y deber de participar.
No podemos abdicar de participar en política, entendiéndola en su sentido amplio, es decir, como toda actividad económica, social, legislativa, administrativa y cultural que tenga como objetivo la promoción del bien común. Es tarea netamente ciudadana el dotarla de sentido, referenciarla de nueva cuenta a los principios de la persona, revalorizarla como una actitud que reclama la más grande coherencia…la propia…esa que genera autoridad y que responde con congruencia frente a posiciones acomodaticias…la única que puede restituir la  finalidad de la acción política en términos de servicio.

No podemos cruzarnos de brazos cuando se relega a los ciudadanos fuera de la vida pública y se nos impide participar de manera efectiva en temas como la educación o la cultura…cuando pretendemos responsabilizarnos y recuperar los fueros que solamente fueron encargados… derechos que no los son de los políticos sino de los ciudadanos, y que a nosotros corresponde ejercitarlos. Gran paradoja, los ciudadanos excluidos de la escena pública, por quienes teóricamente –y nada más en ese plano- son representados.

Para cambiar no bastan los buenos deseos y las puras intenciones, el auténtico progreso social requiere ante todo un cambio de nosotros como ciudadanos…cambio que solo se dará uno a uno, paso a paso…para después obligar el cambio del sistema y de sus instituciones.

Sería insuficiente un mero compromiso ciudadano que busque transformar las estructuras, se requiere de un cambio cultural en la base misma e íntima de la sociedad…ese cambio personal. Romper paradigmas… inercias…vencer la propia comodidad.

El compromiso ciudadano que hoy se requiere implica fortaleza y valentía…generosidad con el tiempo y con nuestros demás recursos. Requiere que nos movamos, y que movamos a otros… y eso solo será posible en la medida en que tengamos un compromiso y aportemos… que arrastremos con el propio testimonio y ejemplo. No valen discursos ni arengas…

Hoy más que nunca la responsabilidad pública de los ciudadanos nos obliga a salir de nuestro pequeño mundo privado, de nuestra zona de confort… Michoacán lo requiere pues somos corresponsables del bien común.

¿Qué encontraremos resistencia?...por supuesto… ¿Qué no somos profesionales de la política y poco conocemos de ese mundo?... ¡afortunadamente!, aunque hay que empaparse con el mínimo de conocimiento que nos permita hacer crítica seria y constructiva… positiva… que tanta falta hace. Es momento de sumar, de encontrar las coincidencias… ¿Qué implica nuevas responsabilidades?... ¡claro!, y además es indispensable  vencer el miedo al compromiso y aventurarse a la cosa pública con el ánimo de conservar siempre la identidad ciudadana, eso que cada quien distingue como sus propios “irrenunciables”.

El reto es hacer frente a la realidad imperante. Intentar cambiarla, mejorarla…aportar. Sin duda habrá choques por contrastes, ante ello se precisa una síntesis vital de esfuerzo ciudadano dirigido a la creación de una nueva cultura de hacer política. Una política que entienda a la ciudadanía no solo como los titulares de cierto conjunto de derechos y obligaciones de tipo electoral…sino como personas comprometidas que asumen la urgencia de atender las necesidades de los demás y de remediar las injusticias vigentes.

Saberse ciudadano en estos términos comporta la certeza de la indeterminación de la historia… una historia abierta a múltiples posibilidades en las que nuestra participación es esencial y determinante… ¡de la que hoy más que nunca somos… y debemos ser protagonistas!


Antes de quejarnos de lo mal que están las cosas, revisemos que estamos haciendo para que vayan mejor. Evitemos la pasividad de los ciudadanos –y de las autoridades- que se limitan a criticar y justificarse. Verdad de Perogrullo: si queremos que las cosas se hagan, pues hay que hacerlas…venciendo la cultura paternalista que ha caracterizado a Michoacán.