jueves, 20 de diciembre de 2012

“EL EXTRAVÍO DE LA RES PUBLICAE”


 
 
“EL EXTRAVÍO DE LA RES PUBLICAE”

Si bien discrepo en muchos aspectos de la figura personal de Barak Obama –y lo digo por la cantidad de comentarios que recibí la última vez que lo cité- pues no lo considero ni por mucho un referente moral, es de resaltar el contenido de su último discurso pronunciado a raíz del cobarde e irracional asesinato de los niños en New Town, Connecticut. Se trata sin duda, de la mejor y más profunda pieza oratoria del Presidente de los Estados Unidos.

En ella Obama comparte una serie de reflexiones en las que se pregunta incluso por la razón de ser del hombre, el para qué de estar aquí. Sentencia que la complejidad de los problemas no puede ser la excusa para la inacción y que existe obligación de intentar las soluciones por inalcanzables que parezcan. Lanza interrogantes fuertes sobre si como nación o sociedad se está haciendo lo suficiente para que la gente lleve una vida plena y con sentido. Y concluye diciendo que no  y que “no podemos tolerar más esto. Estas tragedias deben terminar. Y para terminar, tenemos que cambiar”.

La actividad política y social de hoy en Morelia, en Michoacán o en cualquier parte de México y el mundo requiere de ideas claras…  reclama la necesidad de un pensamiento que oriente sus acciones en principios y en la comprensión de la realidad. Esa es la única protección eficaz contra los “bandazos” y cambios repentinos en las decisiones que se tomen en materia de políticas públicas y en las causas ciudadanas.

Se requiere palpar la complejidad de la realidad…New Town lo deja en claro y lo vuelve tan plástico y dramático que asusta. Siguiendo a Edgar Morin podemos afirmar que hoy se administra y se gobierna…y se vive a ciegas, a espaldas de la realidad.

Se requiere superar la esquizofrenia que implica la obstinación por intentar fijar una separación de convicciones personales al momento de ejercer nuestra responsabilidad.

El reto de fondo, es como lo delinea –paradójicamente- Obama, reconocer que el problema del humanismo actual es la necesidad de rescatar al hombre mismo y el sentido de su propia existencia…recuperar la centralidad del hombre en el propio humanismo.

Como ya lo hemos comentado anteriormente en esta columna, el cambio de época precisa de nuestro personal protagonismo como generación de transición o generación “puente”. Conlleva asumir la propia responsabilidad y la formación de auténticos líderes que estén realmente decididos a vivir el camino que proponen. Ciudadanos comunes y corrientes que realicen su labor -privada o pública- con “catego”. Que no solo estén dispuestos a morir por un ideal, sino a sostenerlo día a día con su propio testimonio…

…que sientan auténtica responsabilidad por cuidar el legado recibido y que busquen ese cambio personal a través de sensibilizar la conciencia social  ante las acciones y omisiones que impactan en el entorno… Que tengan la habilidad y capacidad de saber leer los tiempos y los acontecimientos orientando sus esfuerzos a la acción… entendiendo en última instancia que está en juego no solo el extravío de la res publicae (cosa pública)…sino la centralidad de propia la persona humana.

Esa es una tarea que reclama asentimiento intelectual pero precisa conversión personal… quiero entender  que ese es el cambio personal a que se refiere Barak Obama.


 

jueves, 13 de diciembre de 2012

“EL PAN Y SU PROCESO DE REFRENDO: AHÍ DONDE HAY UN CADÁVER, SE JUNTAN LOS BUITRES”


 

“EL PAN Y SU PROCESO DE REFRENDO: AHÍ DONDE HAY UN CADÁVER, SE  JUNTAN LOS BUITRES”

El día de mañana concluye el proceso de refrendo de militancia que realiza el partido Acción Nacional ya desde hace algunos meses. Creo que este tipo de ejercicios –normalmente-  tienen consecuencias positivas para los institutos políticos, pues pretenden depurar o “cribar” los padrones de sus militantes con la intención de conservar a aquéllos que realmente tienen interés en seguir conservando su membresía. Y digo normalmente, ya que en el caso concreto del PAN, las condiciones vitales por las que atraviesa distan mucho de ser las óptimas. Pues además del desgaste ocasionado por la derrota de la elección federal de julio pasado, se ha sumado la vorágine de muchos por hacerse de los restos del partido…situación que sin duda ha ahuyentado y decepcionado a muchos de sus miembros más valiosos y que en realidad representan, todavía al día del hoy, el mayor activo de una institución que lucha por encontrar el camino e identidad en un momento crucial de su existencia.

Conozco muchos – y buenos- panistas que se encuentran inmersos en un profundo proceso de reflexión sobre la conveniencia o no de refrendar su membresía y por ende, otorgar su voto de confianza a un partido político del que hoy  dudan y se sienten ajenos e incluso traicionados. Esos auténticos panistas, militantes libres, eternos idealistas, generosos, orgullosos de las glorias pasadas a las que entregaron sus años de juventud. Esos que hoy se debaten entre abandonar un proyecto que ya no reconocen…que no entienden…que no quieren, o permanecer en el a pesar que no se parece a lo que originalmente les entusiasmaba y apostaban.

…Incluso otros partidos se han percatado de ese gran activo y han lanzado una fuerte campaña mediática para “cachar” a esos posibles cuadros.

Personalmente creo que las instituciones se cambian desde dentro. El reto de los panistas es recuperar al PAN…¡y eso solo lo lograrán desde su interior! Lo peor que pudiera sucederle a Acción Nacional es que en este cierre de su proceso de refrendo se perdiera -lo que debiera considerar su más grande tesoro-  ese gen auténticamente panista que se ha gestado desde los inicios de la brega de eternidad y que tiene la misión de llevar a ese partido a su consolidación institucional.

Se requiere convicción y habilidad… principios y experiencia… doctrina y sentido común… congruencia y mano izquierda…El PAN requiere conservar a los auténticos panistas, y los auténticos panistas requieren convencerse de la necesidad de lograr la adaptación del PAN  a la realidad actual… a los nuevos tiempos…sumando. Sin traicionar sus principios fundacionales pero sabiendo integrarlos y fusionarlos a la experiencia  de gobierno adquirida… se requiere nuevamente  pasión… y esa solo se enciende estando dentro.
 
Por lo que su permanencia no solo tiene un matiz estadístico o meramente numérico, sino que es esencial para la adaptación, consolidación y vigencia de una institución que históricamente –con aciertos y errores- ha luchado por un mejor país. A todos nos conviene que lo mejor del PAN se quede dentro del PAN… es la única manera de evitar su muerte…y por tanto de convocar a los buitres.

 

@agcussi.

 

jueves, 6 de diciembre de 2012


 

“AHORA… ¿UN PACTO POR MICHOACÁN?”

Reconozco que no soy partidario de los pactos, pues normalmente contienen un catálogo de buenas y muy retóricas intenciones…. llenas de gerundios: “haciendo”, “buscando”, -“construyendo”, “logrando,” y el sinfín de “endos” que se imaginen…acciones en permanente e infinita consolidación. Además suelen versar sobre acciones, posiciones o compromisos que no son facultativos de la autoridad, sino lo contrario…su principal obligación y razón de ser. Así que pactar lo que por ley, por naturaleza, por obligación debe hacerse…me parece innecesario.

Sin embargo hoy en día, también creo que hay que celebrar sin duda el acuerdo por mínimo, básico o esencial que parezca, pues vivimos un momento en que las coincidencias parecen lejanas, incluso en algunos casos como el nuestro en Michoacán…inalcanzables. Sin duda que construir y ponernos de acuerdo es y debe ser la prioridad actual.

El Pacto por México firmado por el Presidente Peña Nieto y los representantes de los principales partidos nacionales (PAN, PRI y PRD) es una especie de preámbulo del Plan Nacional de Desarrollo donde se consignan los principales compromisos del Ejecutivo en materia de políticas públicas en diversos rubros -derechos y libertades, crecimiento económico, seguridad, transparencia y gobernabilidad-, así como los compromisos de las fuerzas políticas representadas en el Congreso para sacar adelante una ambiciosa agenda legislativa. Muy bien, gobierno, partidos políticos… Sin embargo los grandes ausentes somos los ciudadanos. Aquellos a quienes en la mecánica de operación del Pacto se nos considera para un posible seguimiento y evaluación, pero no para el diseño o ejecución, tareas que reserva para los órganos rectores y  técnicos del pacto, los cuales estarán conformados por representantes del Gobierno Federal y de los partidos políticos.

Se viven en nuestro estado condiciones muy interesantes en las que las ganas de participar y aportar algo a resolver nuestra complicada realidad son evidentes. Es imprescindible que los organismos intermedios tengan clara su vocación y finalidad para de esa manera lograr ser efectivos en la articulación de esfuerzos concretando avances objetivos y medibles.

Cualquier esfuerzo que se haga en Michoacán deberá contar con el aval y la legitimidad ciudadana si de verdad se busca llevarlo a la práctica. Es necesario que se acuerden los temas comunes y formular un verdadero compromiso de todos los gremios  y sectores para cumplirlo avanzando paso a paso. ¿No valdría la pena que lo firmaran y avalaran con serio compromiso los maestros, transportistas, campesinos, etc. que serán y seremos los principales afectados o beneficiados? Sobre todo en una etapa en que los ciudadanos “estándar” o de pie, nos debatimos entre seguir dándonos de “frentazos” por tratar de ir de cierta manera contracorriente o ceder ante la cultura cívica y legal imperante.

Se requiere de la voluntad política decidida de todos los involucrados, lo contrario supone papel mojado…una mera carta de buenas intenciones. Y… Michoacán ya no aguanta más, cada día que pasa es un valiosísimo tiempo perdido. Tenemos que decidirnos de una vez y para siempre si queremos hacer las cosas o no…pero no quedarnos empantanados en el  eterno sobrediágnostico.

Además…y está mal que lo diga como abogado… ¿es realmente objetivo confiar todo a la leyes?¿Crear más y nuevas regulaciones? ¿Es esa la solución?... ¿no existen ya leyes para todo lo que ahora se pacta como acuerdos y que se espera resuelva nuestras problemáticas?

Ojo, bienvenido el acuerdo…pero el cambio no es de afuera hacia dentro…de los partidos y del gobierno hacia la ciudadanía, sino de la ciudadanía hacia las instituciones…que en última instancia son un fiel reflejo de nuestra sociedad.

Pues sí, los ciudadanos debemos entrarle…pero a  realizar una propuesta netamente “ciudadana” de Pacto por Michoacán, que incluya el diseño, la ejecución y la evaluación de las políticas públicas que se propongan, no solo al seguimiento y evaluación de las propuestas gubernamentales y partidistas.

 

Htp://agcussi.blogspot.com

@agcussi

 

 

jueves, 29 de noviembre de 2012

“GENERACIÓN DE TRANSICIÓN”


 
“GENERACIÓN DE TRANSICIÓN”

¿Cómo dialogar con quien no quiere dialogar?, ¿cómo acordar y construir con quien tiene abiertamente intereses opuestos?, ¿cómo generar ese cambio de mentalidad y de paradigmas para resolver los agudos problemas de Michoacán?

La política es el arte de conciliar los intereses, incluso los que parecen contrarios, en aras de la consecución del bien general. Actividad sumamente compleja que en la práctica exige habilidad, verticalidad y mucha generosidad.

En el fondo estoy convencido que debe existir al menos algún punto en común…a partir de cual sea posible construir un proyecto conjunto…el objetivo debe ser encontrarlo. Sin duda esa es la tendencia en las actuales sociedades plurales que requieren definir la base mínima a partir del reconocimiento de los puntos compartidos (lo que los teóricos llaman transversalidad). Ya conocemos de sobra nuestras diferencias, trabajemos entonces en las coincidencias…construyamos.

Comparto la urgencia y el sentimiento de frustración ciudadana al constatar una y otra vez la situación de estancamiento y “bloqueo” permanente que como sociedad hemos generado y tolerado. Estoy cansado de escuchar que nuestros problemas son tan grandes que no podemos resolverlos y que estamos condenados a padecerlos de manera crónica…porque simplemente no  lo creo.

Es una actitud cobarde y comodina esa de asumir que no existen condiciones sociales, políticas o económicas para superar los obstáculos… Una actitud que solo provoca la pulverización de la responsabilidad personal excusándose en la masa  y que implica una renuncia tácita a la posibilidad de siquiera intentarlo, incluso de manera distinta a lo común o históricamente  seguida. Esas condiciones las generamos nosotros mismos, no dependen de fuerzas ajenas o externas, sino de  nuestro propio compromiso y aceptación de la realidad…lo contrario supone en la práctica desentendernos de su solución manteniendo el statu quo.

Urge “salir” de nuestro pequeño mundo…desdramatizar y desmitificar nuestros límites y dimensionar correctamente nuestros problemas…que aunque serios y muy profundos…tienen solución…claro, siempre y cuando queramos solucionarlos. Los michoacanos no hemos decidido hacerlo aún. Si quisiéramos, con toda seguridad ya hubiera pasado algo.

Esa es la función de lo que llamo la generación de transición. Ese conjunto de ciudadanos idealistas –que no ilusos-, responsables, que sostienen este estado a pesar de los pesares… que le apuestan día a día, que aún tienen esperanza en que las cosas pueden cambiar…que quieren hacer algo, pero que, ante el tiradero de la casa son tentados por la inacción y el pesimismo… y que además somos mayoría…casi 4 millones en Michoacán…

Ser parte de esa generación de transición implica animarse a hacer las cosas de distinta manera…asumir el riesgo y la aventura de lo desconocido…andar un camino nuevo dejando atrás la seguridad de los pequeños logros del pasado. Decidirse a entender la realidad y aportar –casi siempre desde la ordinariez  y el anonimato- propio del ciudadano estándar. Implica comprender que en los difíciles tiempos actuales, a nadie le es lícito permanecer ocioso…reconocer que se suma o se resta, pero que la pasividad no puede ser neutral…que la propia actividad por pequeña que sea cuenta. Entender que somos responsables de la conservación de un gran  legado que nos ha sido confiado…que sabe dialogar con todos…que respeta y exige respeto. Que acepta

Esta generación de transición –que tu y yo- conformamos tiene la obligación y el compromiso de encontrar los cómos…El  diagnóstico lo conocemos de sobra pues lo vivimos y lo sufrimos a diario…el objetivo es acordar a dónde queremos llegar, visualizar qué futuro queremos y a partir de ello construir, construir y construir…con todos.

La realidad actual no debe condicionar la meta futura, en todo caso nos marca los obstáculos y los retos que debemos superar hoy, pero su dificultad de ninguna manera debe hacernos claudicar sobre los proyectos y objetivos planteados. Debemos dejar los miedos y los condicionamientos para ir en pos del estado y sociedad que queremos y anhelamos…sabiendo de antemano que los frutos vendrán después…reconociendo que somos solo una, y al mismo tiempo, la generación de transición.

 


@agcussi

jueves, 22 de noviembre de 2012

“SABER CAMBIAR EL RUMBO SIN IR CONTRA CORRIENTE”




“SABER CAMBIAR EL RUMBO SIN  IR CONTRA CORRIENTE”

Nadie puede negar que Michoacán tiene –y ha tenido desde siempre, a pesar de los pesares- un encanto especial, un algo mágico, una autenticidad que resalta, que atrae. Ezio Cussi, en sus “Memorias de un colono” lo define como “tierra noble, hermosa, rica donde el hombre que tiene verdaderos deseos de triunfar, tiene forzosamente que lograrlo, porque ella reúne los elementos para satisfacer al más exigente, al más ambicioso…”

Sin duda una de las características básicas y más retadoras para los michoacanos de hoy ante la serie de acontecimientos de nuestra agitada realidad política y social, es saber interpretar esa actitud y habilidad para leer los signos de los tiempos y de las circunstancias que nos ha tocado vivir. En el fondo,  ese es uno de los retos de cualquier ser humano, saber entender la misión propia que le corresponde realizar con las características personales y con las circunstancias espaciales y temporales que son inherentes a su existencia, con la sabiduría y experiencia de no llegar a “romper” o a imponer ideas o proyectos por la fuerza, sino lograr convencer y  mover a través  del arrastre producido por la propia experiencia y ejemplo de vida.

El cambio que Michoacán  requiere es un cambio cultural…de mentalidad…paradigmático.

El tener la capacidad de lograr y alcanzar los propios sueños por grandes que parezcan implica espíritu de aventura y magnanimidad para encarar los retos que un objetivo de esas dimensiones acarrea. Implica en última instancia un compromiso vital que reclama congruencia con una altura de miras probada.

El logro más importante a alcanzar en estos difíciles momentos… llegar a cambiar los paradigmas vigentes;  el no se puede, el es imposible, el vas a fracasar y… todo ello, sin violentar las costumbres y la dignidad de nuestros contemporáneos, sino más bien consolidando y cultivando  su amistad y la estima social. Siendo realmente hombres de nuestro tiempo… con arrojo, ambición y capacidad para afrontar el riesgo…demostrando aversión a los términos medios. ¡Eso es saber cambiar el rumbo sin ir contra corriente!

 

Al final queda en evidencia que, independientemente de las razones y los porqués de la vida, es Michoacán una tierra que atrae, que responde, que castiga y que premia…que modela el carácter, que forja… pero que exige una entrega total de los hombres de su tiempo. Que exige que logremos cambiar su rumbo sabiendo interpretar la realidad y los signos de los tiempos…sin romper… sin violentar… sino más bien con el testimonio y congruencia de la propia vida. Eso lo entendieron y demostraron muchos de nuestros antepasados en Michoacán ¡Y hoy este apasionante estado nos lo reclama a nosotros!


@agcussi

jueves, 15 de noviembre de 2012

“¿CAMBIO SOCIAL?... SOLO CON CIUDADANOS DIGNOS”


 
“¿CAMBIO SOCIAL?... SOLO CON CIUDADANOS DIGNOS”

Motivo de reflexión para un grupo de amigos la semana pasada fue el comentario que hiciera un destacado empresario y  líder social durante su visita a Morelia, quien a algunos años de distancia de su última estancia en estas tierras michoacanas increpaba a los presentes, “¿dónde han estado los ciudadanos  michoacanos y morelianos todo este tiempo para haber permitido que los problemas de la entidad y de la ciudad (deuda pública, violencia, nivel educativo y de competitividad, servicios públicos, etc.) hayan crecido hasta estos niveles?... La pregunta era tremendamente demoledora… absolutamente evidente… ¿Dónde estamos los ciudadanos?, ¿somos lo suficientemente “ciudadanos” para lograr el cambio que requerimos?... ¿estamos a la altura de las circunstancias?... ¿Nuestro deber ciudadano se agota en el cumplimiento de la ley?... si es así…la caída sería mayor.

Ante cuestionamientos de este tipo no podemos argumentar desconocimiento… En el fondo todos sabemos y tenemos una idea casi innata de lo que un ciudadano debe ser y hacer… “Yo no sé hacer  ni trajes ni leyes, ni reglamentos, pero sí puedo saber, con mi conciencia moral y mi sentido común, cuales me quedan bien” (Ihering)…en el caso de la ciudadanía es lo mismo…

¿Entonces qué ha pasado?...

Muchos explican ese fenómeno por la carencia de cultura cívica de los mexicanos, sin embargo creo más bien que esa posición solo responde a la idea reduccionista del civismo que lo ha definido como mera obediencia formal a las leyes.

Es un hecho que el orden social se basa en la expectativa del cumplimiento mayoritario no coactivo del derecho, y no en la máxima generalización de las presiones.

Sin duda, el orden jurídico es necesario, pero no suficiente para la plenitud de la vida ciudadana. La vigencia práctica de las leyes depende de la calidad moral de los ciudadanos. Las instituciones son reflejos de sus ciudadanos.

Si queremos una ciudadanía y una sociedad fuerte, requerimos que nosotros como sus miembros, seamos ciudadanos fuertes…y eso solamente se logra fundamentado nuestro actuar en valores cívicos que se adquieren, fomentan, fortalecen y ponen en juego día a día.

No se es buen ciudadano solo cuando se acierta el día en que se eligen a los representantes políticos, sino cuando se practican las virtudes democráticas y ciudadanas todos los días del año.

Por tanto, el cumplimiento de las leyes representa el nivel más básico en que puede situarse un ciudadano. Un buen ciudadano no se contenta ni se limita a ello,  va más allá hasta asumir de modo consciente su posición y responsabilidades como tal… implica tomar una opción personal y fundamental que marca una dirección que afecta la propia vida…supone adoptar valores en lugar de satisfacciones como el criterio que rige nuestras decisiones.

De dentro de la conciencia nace el respeto al derecho. Si la vida interior de la conciencia es débil, no se respetarán en sí mismas las leyes como medios para alcanzar el bien común, sino a lo más, se dará la observancia externa por miedo al castigo y en la medida en que sea eficaz la fuerza coactiva. Precisamente este es el argumento que explica el por qué los mexicanos que tiramos basura en nuestro país o violamos permanentemente el reglamento de tránsito, no lo hagamos tan solo cruzar nuestra frontera con Estados Unidos y nos convirtamos de un momento a otro en escrupulosos cumplidores de la ley.

Por tanto ser y saberse un ciudadano digno significa decidirse a emprender un camino que implica cierta ruptura con el ambiente dominante, con decisión y ánimo constante de convencer a los demás con el propio ejemplo y con mucho sentido común

 …Implica en nuestro caso concreto en México y Michoacán, no solo estar convencido de la necesidad de un cambio social…sino de prepararse a ese cambio, haciéndose dignos de él.

 


@agcussi

jueves, 8 de noviembre de 2012


“¡UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO!”

Es un hecho irrefutable que la sociedad y sus miembros personalmente considerados dependen recíprocamente entre sí. La vida de cada uno de nosotros se desarrolla en una red permanente de relaciones humanas de todo tipo que involucra distintos tiempos y lugares.

Con conciencia o sin ella, lo queramos o no, para bien y para mal, dependemos de la sociedad en que vivimos, y ésta, depende a su vez de nosotros.

Efraín González Morfín, gigante ilustre y humanista de carne y hueso, a quien honrosamente tuve como maestro -recientemente fallecido-, ilustraba este hecho de la solidaridad mediante la comparación con un barco y sus pasajeros, quienes aunque no lo quieran van hacia donde el barco avanza, flotan o se hunden con la embarcación…ningún pasajero se libra de esta solidaridad si se encierra en su camarote y decide desentenderse de los problemas del barco o de la tripulación, y de igual manera el barco depende inevitablemente de todos lo que intervinieron en su construcción, mantenimiento y utilización.

No se cansaba de  repetir que “la persona humana es esencial y simultáneamente individual y social”, por lo que requiere naturalmente de una convivencia solidaria que considere y respete ambos aspectos. Esa posición llamada “solidarismo”, afirma, a partir de la ordenación esencial de la persona a la sociedad y de la constitución de la sociedad por personas vinculadas e interdependientes,  la solidaridad de la persona como obligación  y norma, sosteniendo que la sociedad no tiene más fin ni razón de ser que el servicio…la sociedad existe para las personas, quienes en última instancia justifican el cumplimiento eficaz de sus fines, siempre que estos sean justos.

De la aceptación de dichos postulados se derivan como consecuencia principios que regulan el orden social como los de solidaridad, subisidiaridad, bien común y autoridad. Los cuales  al ser efectivamente aplicados en la realidad social se concretan en necesariamente en la subordinación esencial del poder político a la solución de los problemas económicos, sociales y educativos como única justificación de su autoridad, a la participación de los ciudadanos en el nombramiento, ejercicio  y vigilancia de la autoridad, así como en la convicción de coordinar la autoridad e iniciativa de los particulares y del Estado para superar las injusticias.

Casi al concluir estas líneas, llaman poderosamente mi atención algunos puntos del discurso de victoria que por su relección pronuncia Barack Obama…apuntalan y confirman la vigencia y atemporalidad de un pensamiento clásico…sorprenden y explican al mismo tiempo convicciones profundas que es imperativo recordar…

“Si bien cada uno de nosotros perseguimos nuestros propios sueños individuales, somos una familia americana, y avanzamos o fracasamos como una sola nación y un solo pueblo… Lo que hace excepcional a América son los lazos que mantienen unidos a la nación más diversa de la tierra. La creencia de que nuestro destino es compartido, que este país solo funciona cuando aceptamos ciertas obligaciones con los demás y con las generaciones futuras… Somos más que la suma de nuestras ambiciones”.

Hoy ante el complejo escenario estatal y nacional, requerimos aceptar que todos vamos en el mismo barco y percatarnos de que la solución a nuestros principales problemas nos implica a todos y cada uno de nosotros… precisa de nuestra personal contribución al bien común de la sociedad, y  al reconocimiento de que todos como miembros de esa sociedad, debemos promover el bien de cada uno de sus integrantes… sabernos parte de un  proyecto conjunto. Aceptar lo que muchas veces nos cuesta tanto…que nuestro destino es compartido… que el bien de México y de Michoacán no es posible sin el bien de los mexicanos y de los michoacanos… de los de hoy y de los de mañana.

Asumir esta postura, más allá de posiciones idealistas, en palabras de Don Efra  “sigue señalando metas irrenunciables y valiosas a las que debemos tender con lucidez y energía”, y… ayer, el nuevo Presidente de Estados Unidos no los ha vuelto a recordar…uno para todos y todos para uno…pero también aquí en México…y en Michoacán!

 

http://agcussi.blogspot.com