viernes, 28 de marzo de 2014

“¿POLÍTICOS CONGRUENTES?”



 “¿POLÍTICOS CONGRUENTES?”

Aunque suene extraño o incluso parezcan antónimos, he decidido titular así este artículo con la firme intención de subrayar la importancia –o más bien imperiosa necesidad- de caminar en ese sentido.

En una época marcada por el subjetivismo que se caracteriza principalmente por la ausencia de referentes en todos los campo del quehacer humano, pasando por el del pensamiento, el de la ética, el de la moral y por supuesto el de la política como actividad social por excelencia,  y en el que las diferencias fundamentales entre las ideas y principios se desvanecen frente a la fuerza de la opinión y <verdad> personales, borrando todo vestigio de objetividad y privilegiando una actitud pragmática o de <tolerancia>, se hace necesario alzar la voz para recordar el compromiso vital con la congruencia en el pensar que deben tener quienes se dedican a la <cosa pública>.

Actualmente en nuestro estado hay una  crisis generalizada de liderazgo moral que aunada a los grandes problemas que padecemos y que todos conocemos, ha recrudecido el desencanto ciudadano por la actividad política.

Leía hace tiempo una columna de Silva Hérzog-Márquez que hacía referencia a que la clase política se parecía a una botella vacía sin etiqueta, que al igual que contenía veneno en su interior, podría contener una medicina, pero que eso no lo sabíamos de antemano los ciudadanos. Sin embargo me atrevería a agregar que el verdadero problema  es asegurarnos de que la botella no se encuentre vacía o que diciendo que contiene una cosa, contenga otra, lo que sin duda  resultaría todavía más perjudicial. Pues ese es efectivamente el riesgo del subjetivismo en el quehacer político, que nos vendan un producto con una etiqueta y en la práctica resulte distinto o incluso contrario… aunque <lo de hoy> es que todos sean iguales y los ciudadanos ya no prestemos el mínimo interés en encontrar las supuestas diferencias.

Habrá que recordarles a los políticos que es menester gastar la vida en servicio del bien común siendo congruentes con lo que dicen creer, camino único para revertir su alicaída reputación y recobrar la autoridad que debieran llevar implícita en su función…. y no sólo a ellos, sino que debemos reconocer que ese compromiso obliga a todos los que conformamos una comunidad, ciudadanos incluidos.
Se requieren liderazgos ciudadanos que sepan ver más lejos que los demás, y más importante aún, líderes que estén realmente decididos a vivir el camino que ellos mismos proponen…eso sí que genera autoridad que trasciende a la mera ostentación del poder…

… que sepan crear y transmitir una imagen limpia de la política y de la acción social y comunitaria  y que a base de una auténtica libertad logren construir una realidad de paz y de justicia…que permitan despertar consciencias mediante una actitud positiva, generosa… activa.


Sin embargo, esos líderes deben estar conscientes que la actitud justa y verdadera que se espera de ellos puede comportar sacrificio y la necesidad permanente de ir contracorriente… lo que obliga a no tener miedo al compromiso y al esfuerzo, y emprender un camino que implica constancia y fidelidad, pero,  que al final se ve compensado al transmitir ejemplo, esperanza, audacia y el coraje necesario para que entre todos resolvamos los grandes problemas que tenemos por delante. ¡Eso es ser políticos congruentes!


viernes, 21 de marzo de 2014

“VIENTOS DE CAMBIO”


“VIENTOS DE CAMBIO”

Ayer durante una conferencia que me invitaron a impartir en una reconocida universidad de Morelia, sobre los retos y oportunidades de los derechos humanos en Michoacán. Un joven estudiante de leyes comentó que en términos generales coincidía con mi planteamiento y el diagnóstico que presentaba sobre la debilidad y práctica “nulidad “ de las instituciones locales de Michoacán, sin embargo me cuestionó fuerte sobre cómo lograr que los políticos y los gobernantes en turno se movieran para recobrar la autoridad, legitimidad y fuerzas de las instituciones. Le propuse lo contrario: cambiar de paradigma…


Los cambios no vendrán de la clase política ni de la burocracia. No hay incentivos ahí para que el sistema cambie. El fermento está en la ciudadanía…en el pueblo…sí, en ese conjunto de seres que  no pueden ser vistos ya más como una masa informe para beneficios electorales…sino como auténticas personas humanas, ciudadanos con rostro…de carne y hueso que sufrimos y vivimos los problemas que aquejan a este estado desde hace mucho tiempo y que hoy han hecho crisis. Las instituciones son el reflejo de su sociedad. No podemos esperar que tengamos gobernantes honorables y respetables, diputados dignos de su investidura o autoridades con verdadera “autoridad” sino estamos sembrando y cosechando eso en nuestras familias, nuestras colonias, nuestras ciudades o nuestros municipios. El nuevo paradigma debe ser, no esperar el cambio de las instituciones hacia abajo sino justamente al revés. Qué estamos haciendo distinto –qué estamos cambiando- como ciudadanos para que tengamos las nuevas instituciones que queremos para Michoacán. Así la responsabilidad del cambio se asume como propia, de manera proactiva.


Empieza a permear fuerte entre los organismos intermedios, grupos empresariales, organizaciones de la sociedad civil y en  muy variados sectores de los ciudadanos de a pie, la idea de participar valiente y decididamente en la renovación de la clase política de Michoacán. De aventurarse con un ánimo renovado, esperanza y convicción -cualidades netamente ciudadanas- a tomar las responsabilidades y destinos del estado. A implicarse personalmente… La mesa está servida y las figuras jurídicas puestas –con algunas restricciones y candados- en la legislación electoral…pero esperando que sean utilizadas con la intención de hacer más fresca y más humana la política en Michoacán.


Sumado a esto, en verdad resulta muy esperanzador percatarse que viene pujando con fuerza una nueva generación en la que aún se puede influir de manera positiva para invitarlos y comprometerlos a que se apasionen en la titánica misión de cambiar este estado. Michoacán no solo es su profunda crisis y la causa perdida que muchos quieren ver…Michoacán es el potencial de su gente y el futuro de prosperidad y justicia al que está llamado a llegar.

No tengo duda, el futuro inmediato de Michoacán será de los ciudadanos y esos sí son vientos de cambio.


viernes, 14 de marzo de 2014

“LAS COSAS POR SU NOMBRE…SITUACIÓN DE EXCEPCIÓN EN MICHOACÁN”



 “LAS COSAS POR SU NOMBRE…SITUACIÓN DE EXCEPCIÓN EN MICHOACÁN”

El día de ayer presentamos un pronunciamiento mediante el cual la Comisión Estatal de los Derechos Humanos solicita al Presidente de la República, dada la gravedad de la problemática de Michoacán, la declaración de situación de excepción de la zona de Tierra Caliente del Estado vía la aplicación del artículo 29 de la Constitución Política de nuestro país. No se trata de obstaculizar la actuación del Gobierno Federal sino dotarla de certeza. La anterior figura de la suspensión de garantías sufrió una modificación importante de corte garantista en 2011 para hacer prevalecer ciertos derechos humanos que no pueden ser suspendidos incluso en situación de excepción como la vida, legalidad, etc. acotando la actuación de la autoridad en tiempo, duración y ubicación física. Obligándola a expedir decretos concretos donde señale el alcance de su actuación, siempre en pleno respeto los derechos humanos  y de los dictados constitucionales. En fin…empatar la estrategia con realidad y el marco jurídico…llamar las cosas por su nombre.

Nadie que viva en Michoacán, bueno, salvo los políticos, puede negar que hoy por hoy vivimos en un estado de excepción de facto. Hemos caído tristemente en un falso debate entre eficacia y legalidad, privilegiando a la primera. No importa qué es lo que se esté haciendo o se tenga que hacer, lo importante es el resultado, que las cosas cambien. Así, se antepone la “rigidez” de la ley frente a la ejecutividad pragmática. Llevándonos a terminar dominados por la inmediatez de lo urgente, de lo coyuntural…no importan los tumbos ni los bandazos. Ya se verá cómo solucionar lo que se presente en los hechos.

Estrategia de prueba y error por demás cuestionable y preocupante pues tiene incidencia directa en la definición del futuro inmediato y de mediano plazo de nuestro estado. Afectando o beneficiando a millones de seres humanos de manera directa o indirecta (al menos 4 de michoacanos).
Lo peor es que nos estemos acostumbrando a ello…

La debilidad del estado es evidente. Los ciudadanos no podemos estar al vaivén de los cambios que se dan día a día…autodefensas buenas y malas, acompañamiento federal y desarme, entrada y contención a la capital…retenes de particulares…Bueno, ya hasta los jueces legislan y condicionan el actuar del ejecutivo local en temas de fondo que requieren de un debate social muy profundo, que en este momento, no podemos tener. Los ciudadanos ¡requerimos certeza!

Es indispensable en la situación actual fortalecer las instituciones tanto en los medios como en los fines de la estrategia…sin ser cortoplacistas…bomberos.  Pensando en lo que viene…en los que aquí nos quedamos. Y el único camino es utilizando las propias herramientas que prevé el marco legal y constitucional…permitiendo que las instituciones funcionen, sin simular…llamando a las cosas por su nombre. Reconociendo la gravedad de la situación en su justa medida, sin exagerar, pero utilizando los cauces adecuados…que los hay.


Ayer como consejeros ciudadanos de la CEDH tratamos de aportar en consecuencia desde nuestro limitado margen de actuación. Más allá del pronunciamiento, que difícilmente tendrá un impacto real en la política actual, lo que no deslegitima en absoluto nuestro deber ético de haberlo hecho, está un llamado urgente a la congruencia y a la aceptación objetiva de la realidad. Punto de partida para la reconstrucción de este estado que se juega hoy por hoy, su propia identidad.


viernes, 7 de marzo de 2014

“RECONSTRUCCIÓN DE MICHOACÁN… VÍA CIUDADANA”




“RECONSTRUCCIÓN DE MICHOACÁN… VÍA CIUDADANA”

Hace un par de días un grupo de ciudadanos de Nuevo León dio a conocer una iniciativa llamada Vía Ciudadana. Me parece un ejercicio sumamente interesante en el que la sociedad civil –ante el desencanto ciudadano con los partidos y la clase política de siempre- decide contundentemente tomar el desafío y el riesgo de ir por los espacios públicos que habían abandonado. Se aventuran al intento de canalizar la desilusión social a través de la renovación de la clase gobernante vía las candidaturas independientes. Invitando a participar, a involucrarse y a ser corresponsables del presente y futuro de su estado…a responsabilizarse y a tomar el poder en beneficio de la ciudadanía. Pero enmarcando su esfuerzo en la lógica del servicio y de la apertura al otro. Transformación como sacrificio…como una acción perseverante. En la que lo primero es decidirse, pero resueltos a no quedarse en el nivel meramente electoral. Sabiendo dar el tiempo para que las cosas sucedan pero ya desde otra perspectiva.

Rescato de la propuesta su discurso netamente ciudadano…El “de aquí somos” y por eso luchamos por nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestra realidad, nuestro momento... la invitación a dejar en definitiva la cultura de la queja y la lamentación, apostándole a la reconstrucción de la identidad colectiva…de un proyecto común.

La situación de Michoacán interpela más que nunca. Un estado débil…un grupo compacto que gobierna por instrucción y compromiso… una clase política que administra y sobrevive…un pueblo desencantado y traicionado por las vías institucionales…y, ¿después?... hay que ver adelante. Visualizar como rescatar nuestro estado y apasionarse por lo que estamos llamados a construir.

Es momento de sumar a todos, articular esfuerzos. Aprovechar la crisis para encontrar y fortalecer el objetivo propio de cada uno de los organismos intermedios y asociaciones…fijar la agenda. Posicionar a los ciudadanos…apostar a la formación de los nuevos líderes… El cambio viene de la sociedad civil… no existen incentivos para que sea de otra manera. La puerta debe ser abierta desde afuera.

Sigo creyendo que la nuestra, está llamada a ser una generación de transición. Una generación que no verá los frutos ni los resultados, y que debe tener la generosidad y la humildad suficiente para sentar las bases del Michoacán que legaremos a nuestros hijos…hacer y desaparecer.


 Pero al mismo tiempo también estoy seguro que en el mediano plazo, será imprescindible el que participemos y nos impliquemos personalmente en la renovación de la clase política de nuestro estado.  Vía Ciudadana ya puso el ejemplo en Nuevo León… ¿Qué esperamos en Michoacán? La fijación de la agenda pública, el cambio político… en última instancia la reconstrucción de Michoacán debe venir de la sociedad civil… ¡vía ciudadana!



viernes, 28 de febrero de 2014

“ENCARAR EL CONFLICTO: MICHOACANOS DE HOY”



“ENCARAR EL CONFLICTO: MICHOACANOS DE HOY”
               
  Ante la convulsa situación del estado surge inevitable la pregunta sobre qué hacer o cómo colaborar para superarla desde el personal punto de influencia. Al respecto valdría la pena preguntarse  con valentía si esta crisis por la que atravesamos tiene algo de positivo y si la realidad de Michoacán sería lo que es, si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser.

Se trata de un planteamiento que pretende dejar atrás la pasividad o el conformismo ante la muy adversa situación que hoy nos ha tocado vivir. Sin duda la valía y la madurez ciudadanas se verán reflejadas en la respuesta y la actitud que adoptemos frente a los acontecimientos, por complicados que estos sean.

Hemos hablado en anteriores entregas sobre la importancia de la vigencia y aplicación irrestricta de las leyes… sin embargo este aspecto –aunque necesario- solo hace referencia al piso mínimo del cual debemos partir si aspiramos a un orden social básico…la legalidad tiene límites, debemos aspirar a más…¿y después qué?...llegar al fondo y al origen de los problemas que nos aquejan, que en el caso de Michoacán tienen su base en una tremenda injusticia social ocasionada por sus milenarias afrentas.

Es necesario encarar la realidad y atender nuestras problemáticas desde la igualdad…desde el convencimiento…desde la postura del otro… aprendiendo a respetar al que piensa distinto –sin transigir-. No es suficiente paliar los males a base de dinero o de prebendas (llámense apoyos o programas social, minutas, etc.) o de negociaciones y concesiones tremendamente injustas…se requiere la implicación personal y la real preocupación por el otro… un auténtico esfuerzo por entender a los demás…pero siempre partiendo de ese principio de respecto básico.

Más allá de conflictos de legalidad -que son la punta visible del iceberg-, se encuentran historias personales, testimonios de vida y de lucha que deben ser atendidos. Michoacán refleja en la mirada de su gente una tristeza y un miedo profundos…fruto del abuso y utilización del que han sido objeto. Detrás de la sangre caliente y del carácter fuerte y decidido de los michoacanos se encuentra una esperanza implacable que reclama respeto y atención... que exige el reconocimiento de una dignidad y la atención integral de aquello que hace libre y más grande al hombre, no solo de lo urgente o inmediato.

Y eso no lo han entendido ni lo entienden las autoridades que siguen <apagando fuegos> pero dejando residuos para un nuevo desastre……manteniendo vivo al enfermo sin otorgarle el tratamiento que le daría dignidad… postergando para que atienda el que venga…o al menos, errando la estrategia al querer corregir los efectos y no las causas…o es qué el sindicalismo o el magisterio abusivo, o los conflictos con los normalistas, o el narcotráfico, empezaron ayer?

Es imperativo trabajar para corregir las injusticias de nuestro estado, pero centrando los esfuerzos en que los michoacanos seamos mejores personas, que los medios utilizados permitan que crezcamos en humanidad…que entendamos nuestra dignidad. Es cierto que esto no es responsabilidad del estado, pues evidentemente lo trasciende-…es un compromiso de todos. No podemos permanecer al margen. Y hoy lo reitero, estoy convencido de que se requiere aplicar sentido y acción a esa disconformidad ciudadana…y eso bajo ninguna circunstancia supone una actitud idealista o <dulzona>…estamos llamados a buscar hacer realidad las ideas y sueños de los michoacanos, buscar un auténtico cambio social positivo…a escribir la historia. No hablar tanto, ¡hacerlo! Esto conlleva compromiso social y político en una época agitada, que más allá de tragedias, presenta grandes oportunidades.

Te dejo una frase de Federico Ozanam que hoy me ha golpeado: “No reneguemos del siglo en el que nos ha tocado vivir. La misión hoy en la sociedad es bien grave e importante…me alegro de haber nacido en una época en la que quizá tenga que hacer mucho bien”.


Hoy la realidad interpela y al mismo tiempo… nos desafía a asumir con carácter, la responsabilidad que como <michoacanos de hoy> tenemos.


viernes, 21 de febrero de 2014

“HOY MÁS QUE NUNCA…SER PROTAGONISTAS”



“HOY  MÁS QUE NUNCA…SER PROTAGONISTAS”

Llevo varias semanas “rumiando” algunas ideas sobre cuál es –o cuál debiera ser-  nuestro papel y respuesta como ciudadanos frente a la actual crisis política y financiera que vive Michoacán. He compartido contigo en las últimas entregas que la solución no podemos esperarla solo de las autoridades y mucho menos podemos “bajar la cortina” justificando la desilusión por todo lo que va mal.

Reconozco que existe en el ambiente una renuncia tácita a contribuir a la vida social y política, una cierta tendencia que relaciona el ejercicio de la política como algo indigno, despreciable o que ensucia hasta al mejor intencionado… al contrario, frente a la difícil situación del estado, se requiere una mayor decisión y valentía para acometer los desafíos que tenemos encima.

Cada día me convenzo más que como ciudadanos tenemos una seria y grave responsabilidad para contribuir a que la sociedad alcance mayor justicia, igualdad, libertad, orden público y paz… Tenemos obligación de conocer nuestros derechos y nuestras obligaciones…y de hacerlas cumplir… derecho y deber de participar.
No podemos abdicar de participar en política, entendiéndola en su sentido amplio, es decir, como toda actividad económica, social, legislativa, administrativa y cultural que tenga como objetivo la promoción del bien común. Es tarea netamente ciudadana el dotarla de sentido, referenciarla de nueva cuenta a los principios de la persona, revalorizarla como una actitud que reclama la más grande coherencia…la propia…esa que genera autoridad y que responde con congruencia frente a posiciones acomodaticias…la única que puede restituir la  finalidad de la acción política en términos de servicio.

No podemos cruzarnos de brazos cuando se relega a los ciudadanos fuera de la vida pública y se nos impide participar de manera efectiva en temas como la educación o la cultura…cuando pretendemos responsabilizarnos y recuperar los fueros que solamente fueron encargados… derechos que no los son de los políticos sino de los ciudadanos, y que a nosotros corresponde ejercitarlos. Gran paradoja, los ciudadanos excluidos de la escena pública, por quienes teóricamente –y nada más en ese plano- son representados.

Para cambiar no bastan los buenos deseos y las puras intenciones, el auténtico progreso social requiere ante todo un cambio de nosotros como ciudadanos…cambio que solo se dará uno a uno, paso a paso…para después obligar el cambio del sistema y de sus instituciones.

Sería insuficiente un mero compromiso ciudadano que busque transformar las estructuras, se requiere de un cambio cultural en la base misma e íntima de la sociedad…ese cambio personal. Romper paradigmas… inercias…vencer la propia comodidad.

El compromiso ciudadano que hoy se requiere implica fortaleza y valentía…generosidad con el tiempo y con nuestros demás recursos. Requiere que nos movamos, y que movamos a otros… y eso solo será posible en la medida en que tengamos un compromiso y aportemos… que arrastremos con el propio testimonio y ejemplo. No valen discursos ni arengas…

Hoy más que nunca la responsabilidad pública de los ciudadanos nos obliga a salir de nuestro pequeño mundo privado, de nuestra zona de confort… Michoacán lo requiere pues somos corresponsables del bien común.

¿Qué encontraremos resistencia?...por supuesto… ¿Qué no somos profesionales de la política y poco conocemos de ese mundo?... ¡afortunadamente!, aunque hay que empaparse con el mínimo de conocimiento que nos permita hacer crítica seria y constructiva… positiva… que tanta falta hace. Es momento de sumar, de encontrar las coincidencias… ¿Qué implica nuevas responsabilidades?... ¡claro!, y además es indispensable  vencer el miedo al compromiso y aventurarse a la cosa pública con el ánimo de conservar siempre la identidad ciudadana, eso que cada quien distingue como sus propios “irrenunciables”.

El reto es hacer frente a la realidad imperante. Intentar cambiarla, mejorarla…aportar. Sin duda habrá choques por contrastes, ante ello se precisa una síntesis vital de esfuerzo ciudadano dirigido a la creación de una nueva cultura de hacer política. Una política que entienda a la ciudadanía no solo como los titulares de cierto conjunto de derechos y obligaciones de tipo electoral…sino como personas comprometidas que asumen la urgencia de atender las necesidades de los demás y de remediar las injusticias vigentes.

Saberse ciudadano en estos términos comporta la certeza de la indeterminación de la historia… una historia abierta a múltiples posibilidades en las que nuestra participación es esencial y determinante… ¡de la que hoy más que nunca somos… y debemos ser protagonistas!


Antes de quejarnos de lo mal que están las cosas, revisemos que estamos haciendo para que vayan mejor. Evitemos la pasividad de los ciudadanos –y de las autoridades- que se limitan a criticar y justificarse. Verdad de Perogrullo: si queremos que las cosas se hagan, pues hay que hacerlas…venciendo la cultura paternalista que ha caracterizado a Michoacán.


viernes, 14 de febrero de 2014

“CAMBIAR LAS INSTITUCIONES…CUESTA”



 “CAMBIAR LAS INSTITUCIONES…CUESTA”

En reiteradas ocasiones en esta misma columna hemos abordado la necesidad de concretar los cambios en las instituciones de Michoacán, más aún en los tiempos actuales en la que la realidad impone carácter de urgencia dada la extrema debilidad y compleja situación a resolver. El tiempo apremia…

Sin embargo, los grandes cambios no pueden darse de la noche a la mañana. Menos en un estado como el nuestro en el que muchas cosas no funcionan bien desde hace mucho tiempo, y en el que las inercias, intereses o simplemente la conformidad con la rutina frenan cualquier esfuerzo por cambiar. Las grandes transformaciones son el resultado de la suma de pequeños cambios y mejoras. Decididos, claros y contundentes, pero graduales. Los cambios profundos asustan. Sin duda hay que ir por ellos, paso a paso para que los resultados que se vayan obteniendo tengan consistencia y permanezcan.

Se requiere ir hilando fino, sumando coincidencias y esfuerzos y voluntad…mucha. Convencer…empujar, empujar y empujar. Conociendo la realidad y problemática propia de la institución. Vencer la resistencia al cambio requiere sensibilizar al otro de la trascendencia de su tarea o de su función. Pero siempre serán  estas tareas de mediano y largo plazo.

Sin duda, que el aventurarse a estas empresas de manera seria y decidida, implica a la persona toda, y de cierta manera compromete el propio prestigio… corriendo el riesgo de llegar a ser evaluado solo por los resultados de la causa.

Como consejeros ciudadanos de derechos humanos  hemos aceptado el nombramiento honorario para llevar el sentir ciudadano al seno de la comisión. Es por eso que compartimos el sentimiento de impotencia y de urgencia de muchos que ven en el actuar de la CEDH una respuesta tibia o una especie de omisión ante el complejo problema que aqueja a Michoacán. Siempre seremos críticos constructivos del desempeño de la institución, apostando por el éxito y mejoramiento de la misma.

El consejo también quiere resultados.  Ante la falta de respuesta y de estrategia clara y oportuna -así lo atestiguan los extensos debates y las actas levantadas en cada una de las sesiones- para atender la problemática de Tierra Caliente, se solicitó presencia permanente en la zona de conflicto y envío de oficinas móviles, de personal de salud y de asistencia jurídica.  También se solicitó un informe detallado que permitiera conocer el estado de la situación a fin de informar a los ciudadanos michoacanos, así como una actuación coordinada con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos…informe que aún no es entregado…coordinación que no ha existido. Así es la brega del cambio…se avanza y se retrocede…estira y afloje. Sin dejadez, pero con prudencia.

También se ha avanzado en el tema de transparencia…ya se publican claramente las percepciones de los funcionarios. Se han incorporado cambios importantes en la presentación de información de quejas  y recomendaciones y en el control del ejercicio del presupuesto.

Pretendemos revitalizar las relaciones con las organizaciones de la sociedad civil y generar un programa estratégico que marque el rumbo de la institución incidiendo en la política pública y en los temas más sensibles de los ciudadanos... Vamos ahora a la revisión de perfiles del personal para que cada quien se encuentre en el área y responsabilidad que mejor pueda desempeñar…Después viene insistir en la real autonomía de la CEDH y en el restablecimiento de su presupuesto.

Sin duda son pequeños cambios que pretenden ir consolidando otros de fondo, que impacten en la cultura de entender y reaccionar ante la realidad…de reasumir responsabilidad y autoridad…de hacer las cosas de manera distinta. ¡Cómo cuestan los cambios!…

El actual es un tiempo muy propicio para cambiar de fondo los paradigmas vigentes que han impedido que Michoacán camine al futuro...para fortalecer, reconstruir o en algunos casos, refundar las instituciones. Si no es en situaciones excepcionales como las actuales… ¿cuándo? Sin embargo, el cambio cuesta…más si quienes las encabezan pareciera no comparten ese sentido de urgencia, de trascendencia o de pasión.


A pesar de todo, sigo convencido de que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos está llamada a desempeñar un papel fundamental en el fortalecimiento institucional de Michoacán. –Hay gente muy valiosa dentro que tiene ganas de colaborar y aportar y que con su trabajo diario nos ayudarán a “mover” a la CEDH…por supuesto que cuesta cambiar a las instituciones…nunca nadie dijo que fuera sencillo.